El Gobierno de los talibanes aseguró este viernes que, pese a estar listos para responder a cualquier agresión, su objetivo final sigue siendo una resolución negociada de la crisis con Pakistán.
“Siempre hemos insistido en una solución pacífica y todavía queremos que el problema se resuelva mediante conversaciones”, declaró en una rueda de prensa el portavoz del régimen talibán, Zabihullah Mujahid.
Mujahid asegura que el régimen ha capturado 19 puestos militares y dos cuarteles generales paquistaníes, en una acción que tenía como fin enviar un mensaje de disuasión a Islamabad.
“Nuestra mano puede llegar a su cuello”, advirtió, tras añadir que cualquier “acto malicioso” futuro será respondido.
El portavoz justificó la contraofensiva como un acto de legítima defensa tras los bombardeos paquistaníes del fin de semana pasado en las provincias de Jalalabad y Paktika, donde denunció la muerte de mujeres y niños.
Respecto al principal punto de fricción entre ambos países, el refugio que los talibanes brindarían al grupo insurgente TTP, Mujahid insistió en que se trata de un "asunto interno" de Pakistán que precede al regreso de los fundamentalistas al poder en 2021.
“No es razonable que Pakistán nos imponga su viejo problema interno”, subrayó, condicionando la vuelta a la mesa de negociaciones a que Islamabad deje de "externalizar" sus fallos de seguridad.
Este llamamiento al diálogo se produce tras el fracaso de los acercamientos previos en Catar a finales del año pasado, donde delegaciones de alto nivel de ambos países negociaron un alto el fuego que apenas logró sostenerse unas semanas.
Mujahid lamentó que aquellos esfuerzos diplomáticos en Doha no fructificaran, acusando directamente a Islamabad de haber incumplido los términos del cese de hostilidades.
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