Cuando Bélgica venció a EEUU en el reciente Mundial, los jugadores belgas celebraron imitando burlonamente los torpes pasos de baile de Donald Trump. Fue una reprimenda directa al presidente de EEUU, quien se había jactado de haber convencido a la FIFA, la autoridad mundial del fútbol, de que levantara la suspensión del delantero estrella de EEUU y así pudiera jugar contra Bélgica.
El fútbol europeo ahora está haciendo otra danza de la victoria. La UEFA, la federación de fútbol del continente, acaba de obligar al jefe de la FIFA, Gianni Infantino, a retirar un plan para vender una participación en el fútbol mundial a inversionistas privados.
A primera vista, la disputa se trataba simplemente de la gobernanza del deporte más popular del mundo. Pero el trasfondo geopolítico es innegable.
El inversionista principal en la privatización propuesta era un miembro del extenso clan Trump: Josh Kushner, hermano de Jared Kushner, el yerno del presidente. Infantino ha pasado años adulando a Trump. Inventó un premio de la paz de la FIFA para otorgárselo al presidente estadounidense. La FIFA abrió una oficina en la Torre Trump de Nueva York e Infantino asistió a la inauguración de la Junta de la Paz de Trump.
La reciente Copa del Mundo, celebrada en gran parte en EEUU, provocó muchas quejas en Europa por la "americanización" del juego, con la incorporación de "pausas para hidratarse", que permitieron la venta de anuncios de televisión, así como un espectáculo de medio tiempo más extenso que hizo que la final de la Copa del Mundo se pareciera al Super Bowl.
Todo este resentimiento latente salió a la luz cuando se filtró el plan de venta de Infantino. El hecho de que se hubiera tramado en privado con Kushner — sin un proceso de licitación abierto — contribuyó a la reacción negativa.
En 2015, EEUU encabezó la lucha contra la corrupción en el fútbol. Varios funcionarios de la FIFA fueron arrestados tras una investigación dirigida por el Departamento de Justicia de EEUU y el FBI. Pero ahora se acusaba a la familia extendida de Trump de tramar un trato turbio que socavaría el deporte.
La segunda administración de Trump ha sido una experiencia bastante humillante para Europa. La Comisión Europea firmó un acuerdo comercial en el que aceptaba dócilmente los aranceles de EEUU, sin tomar represalias. Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, sonreía amablemente mientras Trump menospreciaba y amenazaba a los miembros europeos de la alianza.
Pero en la batalla por el futuro del fútbol, los europeos finalmente encontraron un tema en el que podían mantenerse unidos, conseguir apoyo global… y ganar. El anuncio de la UEFA de que los equipos europeos boicotearían la próxima Copa del Mundo a menos que se retirara el plan de Infantino, contó con el respaldo de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC, por sus siglas en inglés) y de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF).
En cuestión de días, Infantino retiró su propuesta. Su futuro como presidente de la FIFA está ahora en duda.
¿Por qué los europeos fueron tan eficaces en el tema del fútbol, cuando resultaron tan ineficaces en materia de comercio y seguridad? Porque el fútbol es un ámbito de la actividad humana en el que Europa es dominante. Los clubes más ricos del mundo tienen su sede allí. Cinco de los últimos seis Mundiales los ganaron equipos europeos.
Como ha señalado el autor Edward Fishman, el poder político internacional gira cada vez más en torno al control de los "puntos de estrangulamiento" económicos. China respondió a los aranceles de Trump aprovechando su dominio sobre las tierras raras y los minerales críticos. Las "tierras raras" de Europa resultaron ser futbolistas como Kylian Mbappé, Jude Bellingham y Lamine Yamal.
El hecho de que Trump no estuviera directamente involucrado en los planes de la FIFA facilitó mucho que los políticos europeos entraran en la contienda. Pedir la renuncia de Infantino es mucho más fácil que enfrascarse en una pelea directa con Trump.
Todo este asunto también ha confirmado el "toque de Midas al revés" del clan Kushner en Europa. Charles Kushner, padre de Josh y Jared, se desempeña actualmente como embajador de Trump en Francia. Pero sus relaciones con el gobierno de Macron son tan malas que a principios de este año se le prohibió reunirse con ministros franceses. Mientras tanto, los esfuerzos de Jared por desarrollar un complejo turístico de lujo en una reserva natural insular de Albania han provocado protestas masivas.
La "revolución de los flamencos" de Albania ha sacudido al gobierno de Edi Rama. Pero el primer ministro albanés debería haber previsto los problemas. Jared Kushner ya tuvo que suspender los planes para construir una Torre Trump en el sitio del antiguo Ministerio de Defensa yugoslavo en Serbia. Después de que los fiscales especializados en crimen organizado iniciaron una investigación sobre ciertos aspectos del proyecto de Belgrado, la firma de inversiones de Kushner se retiró, señalando con tono moralista que "los proyectos significativos deben unir, no dividir".
Infantino también ha justificado la retirada de sus planes alegando que, de manera inesperada, estos habían "creado divisiones". Pero, aunque el plan de Infantino dividió efectivamente a la "familia del fútbol" mundial, unió a Europa.
Desafortunadamente para Europa, ser un punto estratégico para el fútbol mundial es bastante menos útil que controlar el suministro mundial de semiconductores o petróleo. El fútbol, como le gusta señalar a Jürgen Klopp, el entrenador del equipo alemán de fútbol, es simplemente "lo más importante de las cosas sin importancia". Dominar las "cosas sin importancia" es, en cierto modo, una especialidad europea. También apostaría por los europeos para ganar una guerra mundial del queso.
La victoria del viejo continente sobre la FIFA y la "americanización" del fútbol sólo brindará una satisfacción fugaz, a menos que los europeos puedan desarrollar poder sobre algunas cosas importantes.
Gideon Rachman. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
Compartir esta nota
