La incursión policial al amanecer en Halk TV, un canal afín a la oposición, se produce tras una serie de medidas contra críticos mediáticos del presidente Recep Tayyip Erdoğan.
El canal de noticias más visto de Turquía cambió abruptamente su programación a bailes folclóricos y películas antiguas después de que la policía realizó una redada al amanecer en Halk TV y un administrador designado por el Estado asumió el control de la emisora opositora.
Esta medida, que sigue al bloqueo del sitio web de noticias independiente T24 hace dos semanas, se produjo cuando el fiscal jefe de Estambul anunció una investigación contra el presidente de Halk TV, Cafer Mahiroğlu, por presuntos delitos de «soborno, manipulación de licitaciones y lavado de dinero».
La policía antidisturbios acordonó las calles aledañas a la sede principal de la emisora en Estambul el miércoles por la mañana e impidió la entrada de los empleados mientras investigadores financieros realizaron una inspección del edificio.
Las emisiones en directo se interrumpieron alrededor de las 6:30 a. m. y fueron sustituidas por material pregrabado, incluida la película clásica turca de 1973 Canım Kardeşim (Mi querido hermano).
Las autoridades informaron que habían emitido órdenes de detención contra 17 personas, incluido Mahiroğlu, quien también es requerido en otro caso aparte. Mahiroğlu, residente en el Reino Unido, ha negado haber cometido irregularidad alguna.
«Se está obstaculizando el derecho de la ciudadanía a acceder a la información por motivos políticos», declaró Mahiroğlu en un vídeo publicado en redes sociales. «Defender Halk TV significa defender la lucha por la democracia en Turquía. Y ningún poder coercitivo logrará que renunciemos a ello. Insto al Gobierno a revertir esta medida desacertada. ¡No lo hagan!».
La toma de control de Halk TV reduce aún más la disponibilidad de fuentes de noticias críticas con el Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdoğan en Turquía, un país que ocupa el puesto 163 de 180 en la clasificación mundial de libertad de prensa de Reporteros Sin Fronteras. En los últimos años, otras importantes cadenas de televisión, como Habertürk, Bloomberg HT y Show TV, han pasado a estar bajo administración estatal.
Esta medida represiva se produce junto con una ofensiva judicial contra políticos de la oposición que han sido acusados de corrupción, y tras el colapso, a mediados de septiembre, de un esquema de inversión de 18 000 millones de dólares —similar a un esquema Ponzi— que ha puesto en peligro los ahorros de más de 450 000 pequeños inversores.
«Solo los dictadores irrumpen en emisoras de televisión al amanecer y nombran administradores», declaró el líder de la oposición, Özgür Özel, en una publicación en redes sociales. «Mientras la opinión pública exige rendición de cuentas por el escándalo del fondo, el Gobierno hace esto».
La semana pasada, dos periodistas fueron encarcelados a la espera de juicio y otros dos fueron puestos bajo arresto domiciliario debido a informaciones presuntamente engañosas sobre la crisis del fondo de inversión turco, en la que se ha visto implicada una figura destacada del partido gobernante de Erdoğan.
El Gobierno ha recurrido con frecuencia a la imposición de administradores estatales para incautarse de empresas por presuntas irregularidades y para tomar el control de municipios gobernados por la oposición.
Los procesos judiciales, la imposición de administradores y la consiguiente destitución de alcaldes opositores electos han revertido, en la práctica, algunas de las victorias electorales logradas frente al Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdoğan en las recientes elecciones locales.
El alcalde de Estambul, Ekrem İmamoğlu, considerado ampliamente como el principal rival político de Erdoğan, fue detenido el año pasado bajo acusaciones de corrupción.
Los países occidentales, conscientes del papel fundamental de Turquía —miembro de la OTAN— como baluarte frente a la inestabilidad en Oriente Medio y el revanchismo ruso, se han abstenido en gran medida de criticar al país por cualquier retroceso democrático.
Por el contrario, líderes que van desde el primer ministro británico, sir Keir Starmer, hasta el canciller alemán, Friedrich Merz, han viajado a Ankara este año para firmar nuevos pactos de defensa y acuerdos comerciales.
La comisaria de Ampliación de la Unión Europea (UE), Marta Kos, puso de manifiesto esta tensión la semana pasada durante una visita a Turquía, al señalar que el bloque tiene un gran interés en desarrollar una relación mutuamente beneficiosa con Ankara a la luz de las «nuevas realidades».
Sin embargo, advirtió que «los últimos acontecimientos que afectan a la libertad de los medios de comunicación, a los derechos de las personas LGBTQI+ y a la democracia local están ampliando la brecha respecto al objetivo de Turquía de adherirse a la UE».
John Paul Rathbone. Copyright The Financial Times Limited 2026. © 2026 The Financial Times Ltd. All rights reserved. Please do not copy and paste FT articles and redistribute by email or post to the web.
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