El canciller alemán, Friedrich Merz, rompió este lunes con la discreción diplomática habitual y lanzó una crítica directa a la estrategia de la administración Trump en la guerra contra Irán: Washington entró en el conflicto sin un plan claro y ahora está pagando el precio de esa improvisación ante una Teherán que negocia —o finge negociar— con una habilidad que está dejando a Estados Unidos en una posición de debilidad visible, sostuvo.
Las palabras de Merz no surgieron en un foro diplomático ni en una cumbre de la OTAN, sino frente a estudiantes del instituto Carolus-Magnus-Gymnasium, en Marsberg, Renania del Norte-Westfalia, escenario informal que pareció liberar al canciller conservador de los filtros habituales del lenguaje oficial.
"No veo una estrategia clara. En un conflicto no solo hay que entrar, sino que hay que saber cómo salir. Lo que pasa cuando no se tiene en cuenta esto lo vimos en Afganistán, en Irak y ahora en Irán", afirmó Merz.
El canciller fue más lejos al describir la táctica iraní en las mesas de negociación: "Los iraníes negocian de manera habilidosa, o habilidosamente no negocian. Hacen ir a los estadounidenses a Islamabad y los dejan marchar sin resultado. Con ello, el régimen iraní, y en especial la Guardia Revolucionaria, están humillando a toda la nación estadounidense".
La ronda de Islamabad: el episodio que encendió la crítica
El comentario de Merz tiene un referente concreto. En días recientes, funcionarios estadounidenses viajaron a Pakistán para mantener contactos con intermediarios iraníes, pero la ronda concluyó sin acuerdos ni declaraciones conjuntas.
Irán, a través de mediadores pakistaníes, presentó una propuesta en tres fases que prioriza un alto el fuego y la reapertura del estrecho de Ormuz, pero pospone cualquier negociación nuclear para una etapa posterior.
El presidente de EEUU, Donald Trump, por su parte, declaró este lunes en Fox News que tiene intención de mantener el bloqueo naval sobre los puertos iraníes con la esperanza de que la presión económica obligue a Teherán a ceder. Su equipo de seguridad nacional se reunió en la Sala de Situación para evaluar el estancamiento.
Irán, en modo de resistencia
Mientras tanto, el canciller iraní, Abás Araqchí, respondió con ironía desde San Petersburgo, donde se reunió con el presidente ruso, Vladímir Putin: "Es evidente que Irán se enfrenta a la mayor superpotencia mundial y ellos no han logrado ni uno solo de sus objetivos. Es por eso que él (Trump) pide negociaciones", afirmó Araqchí ante la televisión rusa.
El diplomático iraní agregó que Teherán "estudia la posibilidad" de retomar las conversaciones, sin comprometerse a nada.

Las grietas transatlánticas, cada vez más visibles
Las declaraciones de Merz no son un episodio aislado. Son comentarios que ponen de relieve las profundas divisiones entre Washington y sus aliados europeos de la OTAN, tensiones que ya venían acumulándose por la guerra en Ucrania, el gasto en defensa y el estilo unilateral de la administración Trump.
Que sea Merz —un líder conservador, atlantista y generalmente alineado con Washington— quien use el término "humillación" para describir la posición de EE. UU. resulta significativo.
No es un crítico habitual de la política exterior estadounidense. Su diagnóstico apunta a algo más estructural: la ausencia de una doctrina coherente en el manejo del conflicto con Irán.
La comparación que trazó Merz con Afganistán e Irak no es retórica. En ambos casos, Estados Unidos entró en conflictos con objetivos militares definidos, pero sin una hoja de ruta política para la salida. El resultado, en ambos escenarios, fue una retirada que dejó un vacío
El estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, permanece bloqueado desde el inicio del conflicto, lo que ha generado un alza sostenida en los precios del crudo y presiones inflacionarias globales.
La propuesta iraní de reabrirlo como primera fase de un acuerdo es, en sí misma, una demostración de poder de negociación: Teherán ofrece alivio económico global a cambio de detener las hostilidades, sin ceder en el punto más sensible para Washington, el programa nuclear.
(CON INFORMACIONES DE EFE, AFP Y OTROS SERVICIOS DE ACENTO)
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