Este mes en California cuando comenzó un importante juicio con enorme repercusiones — en el que cuatro estados de EEUU, en representación de un grupo más amplio, demandaron a Meta alegando que sus plataformas Facebook e Instagram diseñaron funciones adictivas que perjudicaban la salud mental de los niños — pocos esperaban que el caso se resolviera en cuestión de días. Sin embargo, la semana pasada Meta acordó pagar hasta US$18 mil millones para cerrar el litigio, uno de los mayores acuerdos alcanzados jamás por una empresa tecnológica estadounidense. También se comprometió a implementar medidas de seguridad destinadas a hacer que sus plataformas sean más seguras para los usuarios jóvenes. Aunque estas medidas aún son insuficientes, podrían ampliarse a nivel internacional.

Los juicios no son la mejor manera de resolver problemas de seguridad pública, pero los litigios en EEUU han demostrado una vez más su capacidad para forzar cambios en el comportamiento empresarial cuando los legisladores y reguladores del país han fracasado. Por supuesto, incluso US$18 mil millones es una cifra insignificante para Meta, y muy inferior a los US$200 mil millones que reclamaban los estados. Meta declaró que el pago de US$5.3 mil millones del total está condicionado a que YouTube y TikTok acepten realizar pagos equivalentes e imponer restricciones similares a los adolescentes. Por ahora, los compromisos de seguridad se aplican únicamente a Meta y sólo en EEUU.

No obstante, el intento de involucrar a YouTube y TikTok es significativo: los estudios sugieren que los adolescentes utilizan sus plataformas con mayor frecuencia, y ambas empresas también se enfrentan a litigios. Además, otros gobiernos — algunos de los cuales planean seguir los pasos de Australia y prohibir el acceso de los menores a las redes sociales — disponen ahora de una herramienta para exigir salvaguardias similares. De hecho, el acuerdo podría considerarse un punto de partida para implementar condiciones que tendrían que aceptar Meta y otras empresas a cambio de descartar las prohibiciones.

La cuestión para los responsables políticos es si tales medidas pueden resultar más eficaces para proteger a los adolescentes que intentar bloquear su acceso a las redes sociales. La prohibición pionera de Australia ha demostrado ser claramente irregular, ya que muchos menores de 16 años han encontrado formas de eludirla.

El acuerdo con Meta obliga a la empresa a desarrollar un sistema de verificación de edad para endurecer las restricciones a los menores de 13 años y distinguir a los jóvenes de entre 13 y 17 años de los adultos, utilizando tecnología propia o de terceros. También establece normas de rendimiento sujetas a auditorías anuales realizadas por terceros, aunque no hay garantías de que Meta logre cumplirlas.

Suponiendo que se logre una verificación de edad más eficaz, los aspectos más sólidos del acuerdo son el límite de uso de dos horas al día tanto en Facebook como Instagram, un periodo de restricción total entre la medianoche y las 6 de la mañana, y el bloqueo de notificaciones automáticas, o de "push", entre las 22:00 y las 7:00 horas, así como durante el horario escolar. También resultan positivas medidas como ocultar por defecto los "me gusta" y los recuentos de reacciones — un factor clave en el comportamiento adictivo — en las publicaciones de cuentas infantiles, y prohibir los filtros de "belleza" que simulan retoques estéticos, los cuales pueden agravar la ansiedad por la imagen corporal.

Sin embargo, existen deficiencias evidentes en relación con algunas de las funciones más adictivas. Los feeds algorítmicos, mediante los cuales Meta sigue ofreciendo contenido diseñado para maximizar la interacción, se mantienen como la opción predeterminada, aunque se deba ofrecer a los adolescentes una alternativa de feed cronológico y no personalizado que los padres puedan establecer como opción por defecto. Asimismo, el "desplazamiento infinito" sigue siendo la norma, aunque Meta deberá implementar "pausas productivas" — bloqueando temporalmente la actualización del feed — después de 15, 60 y 90 minutos de uso continuo.

Por otra parte, uno de los mayores problemas a la hora de establecer normas para las gigantes empresas tecnológicas es que, cuando se acuerdan, la tecnología ya ha evolucionado. El funcionamiento de las redes sociales podría transformarse radicalmente gracias a la inteligencia artificial (IA) y otras innovaciones, así como a la irrupción de nuevos actores en el mercado. Para evitar más prohibiciones para menores en otros países, Meta y otras plataformas deberán colaborar de forma proactiva con los organismos reguladores a fin de adaptar las salvaguardas existentes e implementar otras nuevas con el paso del tiempo. Un enfoque de "seguridad diseñada" podría ser preferible a prohibiciones tajantes, pero de cumplimiento irregular, pero tal método debe abordar el problema de forma eficaz y evolucionar constantemente.

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