"Zelenski tiene que hacer una sola cosa. Tiene que dejar de impactar el combustible diésel en Rusia", pidió el mandatario estadounidense Donald Trump, en declaraciones a periodistas y medios en Doonbeg, Irlanda, durante el segundo y último día de su gira por este país. Frustrado, Trump acusó a Zelenski y a Kiev de agravar el abastecimiento de diésel tras una campaña que busca cortar los ingresos de Moscú y vías de financiamiento de su esfuerzo bélico.
"Que vaya contra otros objetivos, pero no contra el combustible diésel, porque está provocando una escasez de diésel. Esto no lo está causando el Medio Oriente, sino lo que está sucediendo con Rusia y Ucrania.", dijo Trump visiblemente frustrado e insistiendo en que la guerra entre Moscú y Kiev —y no su conflicto con Irán ni el cierre del estrecho de Ormuz— es la causa detrás de la subida en los precios del crudo en mercados internacionales.
La campaña de ataques con drones ucranianos lanzados en los últimos meses y a larga distancia contra refinerías rusas ha reducido drásticamente la capacidad del país para producir combustible, lo que tiene como efecto inmediato la escasez de gasolina en todo el país: cerca del 70 por ciento de las estaciones de servicio rusas se quedaron sin gasolina o diésel durante agosto.
La operación de 40 días desencadenó la peor crisis de combustible del país desde el colapso de la Unión Soviética al inicio de la década de 1990. El Kremlin se apresuró a intervenir para intentar resolver la crisis, permitiendo la venta de gasolina y diésel de menor calidad. Pero hasta mediados de agosto, las filas en todas las estaciones de servicio de Moscú que aún tenían combustible se prolongaban por dos horas o más.
Rusia rebajó su pronóstico de producción de petróleo para 2026 al nivel más bajo en 17 años y revisó sus metas de exportación de combustible para 2026 y 2027, ajustes que responden a la guerra, según un borrador del gobierno al que Reuters tuvo acceso.
La cotización del barril de petróleo se disparó en las últimas semanas, a medida que recrudece la crisis en Medio Oriente, con operaciones y ataques selectivos de Estados Unidos contra Irán, que ha respondido con ataques severos contra países vecinos que considera aliados de Washington, lo que ha elevado los costos del combustible, alimentos y en las tasas de inflación.
El diagnóstico económico y la ausencia de una solución al conflicto ha dado paso a toda suerte de especulaciones sobre una eventual intervención de la Reserva Federal, que podría decidir un alza en las tasas de interés a pocas semanas de unas decisivas y reñidas elecciones legislativas de mitad de mandato.

Ucrania, que enfrenta ataques rusos constantes contra su propia infraestructura energética, afirma que las refinerías son objetivos militares legítimos. En Estados Unidos, el precio promedio del diésel, que se utiliza en camiones, trenes, barcos y maquinaria agrícola, superó los seis dólares por galón por primera vez el pasado jueves, según el rastreador de precios GasBuddy.
El servicio de inteligencia ucraniano (GUR) anunció este domingo que se produjo un ataque contra la refinería rusa Slaviansk-ECO, en el territorio de Krasnodar (sur). "Los operadores del Departamento de Operaciones Activas y del Departamento de Sistemas No Tripulados de la Inteligencia de Defensa de Ucrania (DIU), como parte de una operación conjunta de largo alcance con las Fuerzas de Defensa del Estado, golpearon otra refinería en Rusia", informó el cuerpo en Facebook.
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