Este 3 de marzo, los votantes republicanos y demócratas elegirán a los candidatos que representarán a su respectivo partido en los comicios de noviembre. El foco está en el Congreso, donde en noviembre se renovarán los 435 escaños en la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. 

Texas fue el “programa piloto” en la estrategia de Donald Trump para tratar de conservar su precaria mayoría en la Cámara de Representantes. Este martes será precisamente el primero que ponga a prueba la dinámica de redistribución de distritos congresionales que ya emularon otros tres estados y está bajo la manga en al menos uno más.

Las elecciones primarias verán a los texanos votar por primera vez en los nuevos mapas, que favorecen ampliamente la posibilidad de que los republicanos en el poder ganen cinco escaños más en un estado que ya dominan ampliamente.

Veinticinco de los 38 asientos del estado en la Cámara Baja están en poder de republicanos y, con el rediseño del mapa impulsado por Trump, la expectativa es que esa representación suba a 30. Los encargados de hacer realidad esa proyección en noviembre serán elegidos este 3 de marzo.

Pero ni siquiera los militantes más fieles de las filas rojas parecen contentos con el nuevo escenario.

Ryan Vannest, un maestro jubilado que ha votado por los republicanos durante 36 años, le confesó a la agencia AP su molestia por verse obligado a cambiar de distrito.

Vannest dio su apoyo a Monica De La Cruz, actual representante republicana, en la última contienda, pero ahora debe votar en un distrito que tiene en Washington a un legislador demócrata, Henry Cuéllar, acusado de soborno y conspiración hasta que fue indultado por Trump.

"Es tan extremo. Están complaciendo a la élite, a la gente rica y blanca que solo quiere mantenerse en el poder. La redistribución de distritos es solo otro ejemplo, intentar mantener el poder", se quejó Vannest.

Pero el escenario parece muy diferente al que imaginó Trump hace menos de ocho meses cuando instruyó a la mayoría republicana del Congreso estatal a rediseñar el mapa electoral. Eso no ocurre necesariamente porque la ultraconservadora Texas haya cambiado sus simpatías, sino porque el impulso a favor del rediseño en otros estados se ha frenado.

Esto podría deberse bien sea a la respuesta demócrata en California (que abre la puerta al partido para sumar cinco escaños más y contrarrestar la jugada de Texas), a las impugnaciones de la jugada ante tribunales o a la rebeldía de los propios republicanos, que a pesar de las amenazas de Trump se negaron a aprobar un ‘gerrymandering’ similar en Indiana.

"Creo que ahora mismo está en un empate", dijo a la agencia Reuters Erin Covey, analista de la organización 'Cook Political Report', refiriéndose al panorama de cara a las elecciones de mitad de mandato. "Es una enorme cantidad de rotación y disrupción básicamente para nada, si solo buscas ganar escaños partidistas".

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El Senado: el gran escenario de Texas

Ningún demócrata ha ganado un cargo estatal de elección popular en Texas desde 1994 y el partido azul no ha visto a uno de sus candidatos elegido al Senado federal desde 1988. Al mismo tiempo, ningún senador en funciones republicano ha perdido una primaria en los últimos 100 años.

Ahora, en el más improbable de los escenarios, esa tendencia puede cambiar. Un senador activo, John Cornyn, hombre fuerte de la línea dura conservadora del estado, tendrá que enfrentar en las primarias republicanas a un durísimo rival, el fiscal general Ken Paxton, un populista que está al frente en las encuestas.

Con un tercero en contienda, Wesley Hunt, es una de las elecciones que podrían llegar al balotaje, que será necesario si ninguno de los postulados llega este 3 de marzo al 50% de los votos.

Paxton es un hombre con un duro discurso antinmigración, que se hace eco de las denuncias de Trump sobre el voto ilegal. En caso de que su ventaja se concrete en las primarias, analistas estiman que el escaño podría quedar abierto a una sorpresa demócrata en noviembre.

Del lado de los azules, la boleta más interesante es la que enfrenta a la representante federal Jasmine Crockett y al representante estatal James Talarico, un seminarista presbiteriano que ha hecho un gran trabajo tratando de atraer el voto moderado dentro de su partido, en busca de una postulación para el Senado.

Crockett, con su encendido discurso anti-MAGA, es favorita para imponerse en la primaria, pero una victoria de Talarico dejaría en la papeleta a un hombre con un gran potencial para atraer votos conservadores.

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Las otras contiendas de la primera jornada

Carolina del Norte es el otro estado con distritos modificados que irá a las urnas este 3 de marzo. El Congreso estatal, dominado por los republicanos, aprobó un mapa que luego fue desafiado en tribunales.

Los demandantes cuestionaban que las nuevas líneas (que afectaban fundamentalmente al 4º Distrito) diluían el voto de las minorías y castigaban el apoyo a los candidatos demócratas, pero un panel de tres jueces designados por presidentes republicanos no encontró evidencias de discriminación y dio luz verde a los cambios.

No obstante, en el caso de Carolina del Norte, el rediseño no necesariamente implica grandes cambios. Es el estado que más veces ha redibujado sus mapas y lo ha hecho consistentemente desde 2020, pero sus distritos siguen siendo sólidamente partidarios, salvo por dos casos en esta oportunidad.

El senador republicano Thom Tillis anunció que no se presentará a la reelección, y eso abre el camino para que ese escaño se vuelva a azul.

Michael Whatley, que fue presidente del Comité Nacional Republicano y tiene el endoso de Trump, enfrentará en la primaria a Don Brown, un exmarine que fue abogado defensor de varios asaltantes del Capitolio el 6 de enero de 2021.

El ganador tendrá la dura misión de enfrentar al exgobernador Roy Cooper, un demócrata que corre solo en la contienda de su partido, y que en noviembre podría cambiar de color el asiento de Tillis.

La otra elección importante se dará precisamente en el distrito rediseñado, que actualmente está en poder del demócrata Don Davis, quien ha anunciado que irá por la reelección.

Cinco republicanos chocarán para definir al rival de Davis, pero el favoritismo acompaña al sheriff del condado de Carteret, Asa Buch, y a Laurie Buckout, quien fue subsecretaria de Ciberseguridad en el Departamento de Defensa en la actual gestión de Pete Hegseth.

Para los demócratas, el duelo más interesante es el que se vivirá en el 4º Distrito, que también ha sufrido cambios en medio del rediseño, pero sigue siendo consistentemente azul.

Valerie Foushee, que busca un tercer periodo consecutivo, tendrá que superar a la comisionada de Durham, Nida Allam, la primera mujer musulmana que ocupa un cargo de elección en el estado. La ganadora prácticamente tiene garantizado el escaño para noviembre.

En Arkansas, el otro estado que vive primarias, los cuatro escaños en la Cámara de Representantes y los dos del Senado son republicanos, y no ha habido un demócrata en cargos estatales desde 2010.

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Con AP, Reuters y medios locales

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