La tensión sobre Groenlandia escala y las decisiones en torno a su seguridad parecen quedar entre la espada y la pared.

"Por supuesto, si se militariza Groenlandia y se crean allí capacidades militares dirigidas a Rusia, tomaremos contramedidas apropiadas, incluidas las militares y técnicas”, advirtió este 11 de febrero el canciller ruso, Serguéi Lavrov, ante la Duma.

Al ser cuestionado por los legisladores sobre el deseo de Estados Unidos de tomar el control de la isla, el ministro de Exteriores de la Administración de Vladímir Putin se desmarcó del "problema Groenlandia", al afirmar que es un asunto que "no concierne directamente" a Rusia y que "deberían resolver" EE. UU., Dinamarca y el Gobierno del territorio semiautónomo del Ártico, "teniendo en cuenta la opinión de los habitantes de la isla".

Los altos funcionarios del Kremlin han evitado criticar abiertamente el deseo expansionista del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre Groenlandia y han puesto en duda que la isla sea parte de Dinamarca. Incluso, Putin aseguró en el pasado que los planes de la actual Administración estadounidense de "anexionarse" Groenlandia no son "una ocurrencia disparatada" del actual mandatario de la Casa Blanca, sino que tienen "raíces históricas".

Lavrov acusó este miércoles a Copenhague de tratar a los groenlandeses "con mucha dureza durante muchos años, como si fueran ciudadanos de segunda clase", por lo que condenó "un doble rasero", según asegura, aplicado por Occidente en la isla.

"El Ártico debe seguir siendo una zona de paz y cooperación", zanjó Lavrov ante los líderes del Legislativo.

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Entre Rusia, China y EE. UU.: la OTAN busca blindar el Ártico

Las amenazas desde Rusia llegaron al tiempo en que la OTAN lanzaba este miércoles una misión para reforzar su presencia en el Ártico, como parte de un esfuerzo por reducir las graves tensiones dentro de la alianza, provocadas por las amenazas de Estados Unidos.

La nueva misión, Arctic Sentry, coordinará una creciente presencia militar de los aliados de la alianza político-militar en la región, incluyendo ejercicios como el Arctic Endurance de Dinamarca en Groenlandia, según informó el cuartel general militar de la alianza en un comunicado.

La OTAN no especificó el número de tropas ni el tipo de recursos militares que participarían en la misión. Sin embargo, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, afirmó que la misión reuniría los esfuerzos de varios miembros de la alianza bajo un único mando, dado el mayor interés de Rusia y China en el Ártico, donde se están abriendo nuevas rutas marítimas debido al deshielo.

"No solo podremos aprovechar lo que estamos haciendo de forma mucho más eficaz (…) También podremos evaluar qué lagunas existen y cuáles debemos subsanar. Y, por supuesto, las subsanaremos", declaró a la prensa en la sede de la OTAN en Bruselas.

La OTAN comenzó a planificar la misión después de que Trump y Rutte mantuvieran conversaciones en Davos el pasado enero, en el punto álgido de la crisis, provocada por la insistencia de Trump de que Estados Unidos debía poseer el territorio, que forma parte de Dinamarca, otro miembro de la organización transatlántica.

Trump afirmó que Washington necesitaba la isla ártica por "razones de seguridad nacional", citando su ubicación estratégica para detectar ataques con misiles de largo alcance contra Estados Unidos. Se negó a descartar la toma de Groenlandia por la fuerza y ​​amenazó con imponer aranceles a Dinamarca y a siete de sus socios europeos.

Los líderes daneses y otros europeos respondieron que Estados Unidos ya cuenta con una base militar en Groenlandia y que puede añadir más en virtud de un acuerdo de 1951. Algunos funcionarios del Viejo Continente señalaron que la motivación principal de Trump sería solo el deseo de expandir el territorio estadounidense.

Ante este panorama, Dinamarca, arropado por la Unión Europea, acordó con la OTAN a inicios de 2026 reforzar la seguridad en el Atlántico Norte, como ratificaron la primera ministra danesa, Mette Frederiksen y Mark Rutte tras una reunión en Bruselas el pasado 23 de enero.

"La defensa y la seguridad en el Ártico son un asunto que compete a toda la alianza", aseguró entonces Frederiksen, como una respuesta a las reiteradas amenazas de Donald Trump de usar la fuerza para tomar el control de la isla del Ártico, clave para el comercio marítimo y la seguridad del hemisferio occidental.

Ahora, cuando el presidente estadounidense da muestras de satisfacción por un acuerdo con la OTAN sobre su participación en Groenlandia, algunos funcionarios rusos comienzan a sospechar del rearme del enclave danés.

Lavrov enfatizó que, si bien el Kremlin aún no ha iniciado un “diálogo estratégico” con la Administración Trump, Moscú “siempre está abierto a las conversaciones”. 

Las maniobras del Ejército danés en Groenlandia para reforzar la seguridad y la presencia militar en la isla ártica continuarán durante todo el 2026, informó en enero el mando militar del país nórdico. Países europeos y Estados Unidos han desplegado históricamente soldados y equipamento militar en Groenlandia para ejercicios militares. 

Más recientemente, Alemania, Francia, Suecia y Noruega enviaron personal a la isla para más maniobras castrenses en enero de 2026. El Ministerio de Defensa alemán explicó que el despliegue conjunto se ordenó "con vista a posibles contribuciones militares destinadas a apoyar a Dinamarca en la garantía de la seguridad en la región, por ejemplo, en el ámbito de las capacidades de vigilancia marítima".

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Tratado nuclear caducado

 

Las amenazas renovadas de Rusia contra Occidente llegan una semana después del vencimiento del tratado nuclear 'New START', que deja en el aire décadas de limitaciones a los armamentos nucleares. El tratado de 2010 expiró el 5 de febrero, dejando a las dos mayores potencias nucleares del mundo sin restricciones vinculantes sobre sus arsenales estratégicos por primera vez en más de medio siglo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó una oferta de su homólogo ruso, Vladimir Putin, quien planteó cumplir voluntariamente con los límites del 'New START' por un año más. Pero el republicano se negó bajo el argumento de que quería un tratado "nuevo, mejorado y modernizado" antes que una extensión del anterior.

"Nuestra posición es que esta moratoria de nuestra parte, declarada por el presidente, sigue vigente, pero únicamente mientras Estados Unidos no exceda dichos límites", matizó Lavrov a la Duma Estatal, la cámara baja del parlamento ruso. Y añadió que Rusia actuará "de forma responsable y equilibrada, basada en el análisis de las políticas militares estadounidenses”.

El líder de la diplomacia rusa agregó que su gobierno tiene "razones para creer que Estados Unidos no tiene prisa en desviarse de estos indicadores [del 'New START'], y en el futuro previsible se mantendrán", sin detallar la naturaleza de las pruebas que conducen a esa inferencia.

El presidente de la cámara de diputados rusa, Viacheslav Volodin, condecoró hoy a Lavrov, de 75 años, con la medalla de la Duma, por su gestión al frente de la diplomacia rusa desde 2004.

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Con Reuters, EFE y AP

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