Luego del terremoto que sacudió Japón, la explosión duplicó la desesperación en Kumamoto. El estallido del centro comercial Aeon fue una de las consecuencias que dejó el potente sismo de 7,1 que se registró el martes en el suroeste del país.
Una fachada deformada en el establecimiento, con vidrios reventados y vigas expuestas es la postal que quedó tras el estruendo que estremeció a los civiles que estuvieron en la zona. “Fue aterrador”, dice Yoshigai, hombre de 28 años, en un testimonio recogido por la agencia EFE.
“Me metí inmediatamente en mi auto para refugiarme”, agregó el ciudadano que trabaja cerca y vio la explosión en vivo.
El miércoles, los habitantes de la zona se acercaron al centro comercial, rodeado por un cordón policial, donde siguen las labores de búsqueda de las personas desaparecidas. Las investigaciones aún no arrojan una razón que justifique lo sucedido.
El panorama en las adyacencias del Aeon mostraron calles y autos cubiertos de polvo, además de escombros desperdigados a metros del edificio.
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“Tengo muchos recuerdos jugando en los recreativos ahí, así que me dio mucha pena enterarme de la explosión”, dijo Yuma, un joven de 15 años. En tanto Yoshigai comentó que solía visitar el centro comercial frecuentemente.
Takateru Sonoda, un peluquero de 41 años y dueño de una cafetería, prestó declaraciones a la agencia Jiji Press. “Pensé que había explotado una bomba”, dijo. Estaba en su peluquería, cercana al centro comercial, al momento del incidente.
Otro trabajador reconstruyó la secuencia, esta vez de un pub situado a 300 metros de la explosión. Kazuya Tsurunaga declaró ante la cadena 'TBS' que, mientras barría la cristalería arruinada por el terremoto “una gran nube de humo se elevaba”.
“Como casualmente soplaba el viento, y la dirección apuntaba hacia la tienda, era como si ceniza volcánica cayera a nuestro alrededor”, detalló.
“Había gente pidiendo a otros que evacuaran y las sirenas sonaban. Las carreteras cercanas estaban colapsadas, reinaba el pánico”, agregó Sonoda.

La cantidad de muertes se redujo considerablemente al haber pasado 50 minutos después de que fueran evacuados por el terremoto los miles de visitantes y empleados que estaban en el edificio.
“El 28 de julio, al ser época de vacaciones de verano, contábamos con la visita de aproximadamente 3.000 clientes”, detalló un responsable del centro comercial.
Sin embargo, algunos empleados se quedaron en el establecimiento cuando hubo evacuación y el fallecimiento de tres de ellos está confirmado. Mientras, otros están desaparecidos, indicó Aeon 8267.T, la empresa que opera en el shopping.
Los investigadores de la compañía trabajan sobre una hipótesis de una posible fuga de gas. Empleados de tiendas reportaron en estas horas que hay olor a gas, mientras que personal de emergencia prohíbe a civiles acercarse por esta misma razón.

Quienes fueron evacuados contaron cómo se vivió el terremoto. Según un empleado en diálogo con el periódico 'Yomiuri', el temblor duró cerca de diez segundos, pero la potencia fue tal que lo tumbó de rodillas.
Otro trabajador del centro comercial agregó al medio que el movimiento sísmico levantó una nube de polvo que agregó dramatismo a la situación.
En 2016, un sismo de magnitud similar causó severos daños en Kumamoto, con un saldo de más de 200 muertos y miles de heridos.
Desde ese episodio, la empresa que maneja el edificio hizo renovaciones para que no vuelva a suceder. De hecho, había reabierto el mes pasado resaltando las garantías de seguridad nuevas, como techos reforzados sísmicamente y mejoras generales en cuanto a resistencia.
Con EFE y Reuters
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