“He recibido tu correo. El conductor estará en la zona de equipajes con un cartel con tu nombre. Hazme saber si has recibido mi mensaje + si ya tienes la información del apartamento en el que te vas a quedar”.
La comunicación es de la compañera y cómplice del pederasta Jeffrey Epstein, Ghisleine Maxwell, condenada a 20 años de prisión por su participación en la trama de tráfico sexual de su pareja, y está dirigida al expresidente colombiano Andrés Pastrana.
Es uno de los 37 archivos en los que aparece nuevamente mencionado Pastrana, luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificara el pasado 30 de enero otros tres millones de documentos relacionados con el depredador sexual Epstein, muerto en prisión en 2019.
El expresidente ya había quedado bajo presión el 19 de diciembre, cuando otros archivos liberados del caso Epstein lo mostraban en una fotografía junto a Maxwell, abrazados y vestidos ambos con uniformes de vuelo de la Fuerza Aérea Colombiana.
Ahora hay un contexto para ese encuentro: un simulacro de aventura militar aparentemente organizado por Pastrana. Las nuevas revelaciones incluyen un correo electrónico de abril de 2003, menos de un año después de que Pastrana terminara su periodo.
En él Maxwell explica: “Tengo fotos (…) en las que estoy con el presidente, que me invitó y organizó todo el convite, incluido que los terroristas corrieran a mi alrededor para que yo les disparara”.
“Nos hicimos amigos”
El Departamento de Justicia también ha publicado actas de entrevista de Maxwell con el fiscal general adjunto Todd Blanche, en las que detalla el origen de la relación: “Soy piloto de helicóptero y Andrés es piloto de helicóptero. Y nos hicimos amigos y yo piloté un Blackhawk en Colombia”.
Las nuevas revelaciones incluyen una serie de mensajes de 2004 en los que Pastrana le pide repetidas veces que confirme si ha recibido sus correos avisando su pronta llegada a Nueva York en un vuelo de Continental Airlines, hasta que finalmente recibe la respuesta de Maxwell informando sobre el conductor que lo esperará en el aeropuerto.
También hay comunicaciones del propio Epstein, en las que propone al agente de modelos Jean-Luc Brunel una pronta reunión con Pastrana y el empresario de la industria musical Tommy Mottola, que planea convertirse en el “zar del entretenimiento en Cuba”, u otra donde lo saluda por su nombre de pila y se confiesa “muy feliz de verte de nuevo”.
Pastrana respondió a los cuestionamientos sobre su cercanía con Epstein y Maxwell con una larga publicación en X, dirigida a la periodista Ana Bejarano de la revista Cambio, recordando que “no ha habido ni asomo de investigación o causa judicial en mi contra”.
Además, reconoce haber viajado en el avión de Epstein, pero agrega que “no era públicamente reconocido entonces como pedófilo sino como inversionista con clientes y conexiones de alto nivel global”.
“Jane, la gacela del agua, es realmente impresionante”
Pastrana no es la única figura latinoamericana cuyo nombre figura en el gigantesco lote de documentos desclasificados.
La lista incluye a miembros de la élite empresaria mexicana, como el presidente de TV Azteca Ricardo Salinas Pliego o el magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim, destinatarios de varios correos de Epstein invitándolos a distintos eventos.
Sin embargo, los archivos no incluyen respuestas de ninguno de los dos, de modo que no es posible comprobar si atendieron o no las invitaciones.
Lo mismo sucede con otros multimillonarios mexicanos, como la empresaria María Asunción Aramburuzabala, el presidente de Televisa Alfonso de Angoitia y los banqueros Antonio del Valle y Fernando Chico Pardo, a los que Epstein invitó a una gala en el Metropolitan Opera House de Nueva York, sin respuesta de ninguno registrada en los expedientes.
Mucho más cercana parece la relación con el millonario venezolano Francisco D’Agostino, un polémico operador petrolero señalado de ser parte de un grupo de contratistas que construyeron sus fortunas con recursos destinados a la recuperación de la red eléctrica en su país.
D’Agostino, que es investigado por corrupción en Venezuela y Estados Unidos junto a su socio Alejandro Betancourt, aparece mencionado 755 veces en los documentos de Epstein, con varias comunicaciones dirigidas por él al financiero.
En una de ellas, fechada en 2012, destaca lo mucho que se divirtió en la isla “Little St. Jeffrey” y menciona a “Jane, la gacela del agua”, a quien describe como “impresionante” y “una chica muy hermosa y lista”. En el correo, se despide diciendo que le “encantaría explorar diferentes posibilidades de hacer dinero juntos”.
Las comunicaciones entre ambos incluyen también datos sobre operaciones financieras aparentemente concretadas.
En un largo correo de 2012 le propone un encuentro en el que según él participarían su socio Betancourt, el entonces asesor financiero de PDVSA Baldo Sansó, el empresario Oswaldo Cisneros, Alejandro Andrade, tesorero de la nación en esa época y hoy encarcelado en Estados Unidos y, entre otros, un representante de acuerdos bilaterales con el Gobierno de China.
En esa misma comunicación le promete que estará presente “Henry Ramos Allup, líder de la oposición venezolana, y también mi cuñado” y finaliza diciendo que la lista incluye a “la gente más importante del país, tanto en el ámbito privado como en el gubernamental”.
Dos semanas después de ese mensaje, Epstein parecía estar considerando el viaje a Venezuela propuesto por D’Agostino.
“Si es conveniente, Jenn, Svet y yo llegaríamos el jueves 8 (de noviembre de 2012) a las 12:30. Saldríamos el viernes. Ver el Amazonas, si no queda lejos. ¿Debería hacer una parada en una isla venezolana?”, pregunta.
Los documentos desclasificados no permiten confirmar si la visita finalmente llegó a concretarse.
Compartir esta nota