Con la voz entrecortada, pero con la solicitud de comprender su “naturaleza como padre”, el ministro de Vivienda de Colombia Jaime Andrés Beltrán salió al paso de la polémica generada por su viaje vacacional a Santa Marta, pidiendo disculpas a “todas las familias que se sintieron afectadas de una u otra manera”.
Beltrán, un comunicador social y pastor evangélico, ya había publicado un video en el que explicaba que fue a encontrarse en la ciudad del Caribe colombiano con su esposa e hijas, en un esfuerzo por salvar las distancias entre Bogotá y Bucaramanga, donde viven ellas, y reafirmaba que “seguiré siendo ministro, pero seguiré siendo padre y esposo”.
Esa publicación no dejó satisfechos a sus detractores, que lo entendieron como una justificación, no como una explicación y mucho menos como una rendición de cuentas a miles de afectados por el terremoto de 7,4 de magnitud del pasado 10 de agosto, que dejó más de 185.000 damnificados.
Las críticas más duras no solo provienen de la oposición, sino también de miembros de la derecha colombiana.
“Al quedarse en el cargo, mete al presidente Abelardo en la resolución de un problema en el que nada tiene que ver y somete al gobierno a un prematuro e innecesario desgaste”, advirtió el senador Andrés Forero, del Centro Democrático, bancada política del expresidente Álvaro Uribe.
“Qué nivel de desconexión tan doloroso cuando la zozobra de miles de familias es tener sus hogares destruidos y no saber dónde van a dormir”, se quejó en redes sociales la senadora Carol Borda del derechista partido Salvación Nacional.
Y es que mientras factores de la izquierda, como el Pacto Histórico, promovían una moción de censura contra Beltrán, movimientos conservadores, algunos de los cuales apoyan al presidente Abelardo de la Espriella, siguieron cuestionando la actitud de Beltrán, como lo muestra el hecho de que el senador del Partido Verde Jota Pe Hernández se sumara a las críticas.
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¿Cuál ha sido la respuesta del Gobierno de De la Espriella?
Esos cuestionamientos no han hecho mella en el mandatario, que el martes 18 de agosto le dio un voto de confianza a Beltrán, al designarlo como la cabeza del denominado ‘Plan Milagro de la Reconstrucción’, con el que espera dar respuesta a las necesidades habitacionales derivadas del terremoto.
Beltrán, sin embargo, volvió sobre el tema cuando, visiblemente emocionado, pidió disculpas por su actitud durante el fin de semana después del potente sismo, al tiempo que reivindicaba la atención de su despacho a la emergencia.
“La realidad es que nunca han estado abandonados, porque desde el primer día hemos estado en territorio, trabajando, convencidos de nuestra responsabilidad y hasta en el último minuto hemos participado de cada una de las estrategias que el gobierno ha establecido”, aseguró Beltrán a periodistas en Bogotá.
En la misma declaración, y con la voz quebrada, aseguró que comprendía “el dolor que están viviendo muchas familias” y agregó que “por eso me disculpo si las imágenes fueron sensibles”.
Incluso recordó que “ahí en las imágenes (en referencia a sus fotos y videos en la playa publicados por el portal ‘Desigual’) ustedes vieron que estaba pegado en el celular, intentando atender y resolver los mismos temas que demanda este tiempo”.
#Política | El ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, pidió perdón tras polémica por viaje a Santa Marta en medio de la emergencia por el terremoto en Colombia.
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— Noticias Caracol (@NoticiasCaracol) August 19, 2026
El escándalo de Beltrán se ha sumado a otros momentos desafortunados en la atención al desastre, como el reparto de balones con mensajes proselitistas en Buenaventura por parte de De la Espriella, o la afirmación del ministro del Interior, Rodrigo Lara, de que debían implementarse clases virtuales en el Chocó, un departamento afectado por problemas en el servicio eléctrico y desconexión de Internet.
Balances coincidentes: mayoría de fallecidos se registraron en Cali y Pereira
La Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres (UNGRD) elevó el 18 de agosto a al menos 312 los fallecidos por el terremoto, con lo que su balance coincidió por primera vez desde el inicio de la emergencia con el del Instituto de Medicina Legal (IML).
El IML había revelado previamente en un boletín que había recibido 312 cuerpos, "provenientes de los departamentos de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca", 306 de los cuales ya habían sido plenamente identificados, y la mayoría entregados a sus familias.
"El proceso de entrega de los cuerpos se adelanta en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, en las sedes correspondientes de cada municipio", agregó el boletín del IML.
Según el balance del IML, la mayoría de las pérdidas humanas se produjeron en Cali (con 144 fallecidos), seguido por Pereira (107).
El Gobierno de De la Espriella registró también 4.611 personas heridas, 290 desaparecidos y 358 rescatadas de los escombros. Sin embargo, en una alocución el mismo día, el presidente había ofrecido un reporte con 289 fallecidos.
"Yo creo que ese tipo de desfases entre entidades hace parte del proceso de ajuste que solamente se va a dar cuando entre a operar un sistema único de corte de incidentes, afectaciones y daños", aseguró a la agencia de noticias EFE Jairo Libreros, profesor de Seguridad y Defensa Nacional de la Universidad Externado de Colombia.
Un largo camino por delante
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, calculó que la reconstrucción de la ciudad luego del sismo del 10 de agosto tomará al menos unos tres años.
"Estamos viviendo una emergencia que durará unos tres años. Estamos en fase de atención a las víctimas, pero luego tenemos que reconstruir a Cali: una Cali resiliente, una Cali incluyente, una Cali con futuro, una Cali para los jóvenes. Cali saldrá más fuerte, saldremos adelante”, prometió Eder, en declaraciones a la agencia EFE.

Más de un 50% de los usuarios quedaron sin servicio eléctrico, luego de que el sismo inutilizara unos 44 circuitos, pero según el gerente de las Empresas Municipales de Cali (Emcali), Roger Mina, el 99% de la ciudad ha recuperado ya el suministro.
Cali, una de las principales ciudades de Colombia, ubicada en el occidente del país, ha removido hasta el momento más de 25.000 toneladas de escombros, pero tiene ante sí el desafío de la recuperación de infraestructuras públicas, como escuelas, hospitales y vialidad, y privadas, luego de que 127 edificios residenciales resultaran dañados y 24 de ellos sufrieran colapso total.
Según Eder, el costo de reconstrucción puede alcanzar unos 10 billones de pesos, cerca de 3.250 millones de dólares.
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Con EFE y medios locales
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