El reciente lanzamiento de la que bautizó como "Junta de Paz" no fue una alocución más de Donald Trump. Detrás de él se desplegaba una frase gigante: “BOARD of PEACE” ("Junta de Paz"). Presentada como la instancia de reconstrucción para la devastada Franja de Gaza, varios líderes del mundo la visualizan como la nueva arquitectura institucional global diseñada por el mandatario para desplazar a la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Y es que asociar la palabra “paz” a su imagen parece ser una de las prioridades del inquilino de la Casa Blanca y una obligación reconocerlo para quienes intenten construir una relación amistosa con él.
La cesión de la medalla del Nobel de Paz por parte de la venezolana María Corina Machado, que recibió ese reconocimiento en 2025, y el Premio de la Paz, con el que la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) lo galardonó durante el sorteo del Mundial de Fútbol 2026, ilustran el tipo de relaciones diplomáticas que busca construir el magnate alrededor del tema.
Los motivos de su insistencia con la “paz” son materia de debate entre analistas, que esbozan sus interpretaciones en sets de televisión, portales de noticias y redes sociales.
Pero, a la luz de la reciente ofensiva lanzada junto con Israel contra Irán, un dato aportado por el medio estadounidense 'Axios' genera cuestionamientos: Donald Trump es el presidente de la era moderna con mayor número de ataques en diversos países, “tres de los cuales —Irán , Nigeria y Venezuela— nunca habían sido blanco de ataques militares estadounidenses”, reseña la publicación. Los blancos han sido Irán, Venezuela, Siria, Irak, Yemen, Somalia y Nigeria. Los bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico también se podrían incluir en la lista.
Además, "autorizó más ataques aéreos individuales en 2025 que el presidente Biden en cuatro años", dice el medio.
¿Dónde quedó la retórica antibelicista de MAGA?
La acción militar en varios frentes ordenada por Washington no solo contrasta con el símbolo de paz que ha querido construir Donald Trump, sino que también es contradictoria con la narrativa construida por MAGA ("Make America Great Again" –"Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo"), que constituyó el núcleo fundacional del presidente y que se erigió, entre otras cosas, en oposición a los neoconservadores, representados en la figura de George W. Bush, dentro de la interna republicana.
El artículo de 'Axios' aborda declaraciones pasadas de referentes de este espacio, como Tucker Carlson o Charlie Kirk, asesinado el 10 de septiembre de 2025, en rechazo a una operación en Irán.
"Esto es una locura. Un cambio de régimen provocará una sangrienta guerra civil, con cientos de miles de muertos y otra crisis masiva de refugiados musulmanes. Derrocar a un líder nunca es tan fácil como crees. Casi siempre resulta en mayor participación, una guerra civil y caos. ¡Resiste esto!", dijo Kirk en X en junio pasado, tres meses antes de su muerte.
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¿Rubio en las sombras?
Analistas leen el giro belicista de la Casa Blanca como un triunfo parcial de Marco Rubio sobre el vicepresidente. El secretario de Estado fue criado políticamente bajo el ala de los neoconservadores e incluso llegó a competir en las primarias contra Donald Trump, aunque luego inició un paulatino distanciamiento de ese espacio hasta arribar a una alianza explícita con los MAGA.
El analista, investigador y profesor universitario Gabriel Merino considera, en diálogo con France 24 en Español, que “esa mirada de una política más aislacionista, y menos intervencionista, se está desmoronando”.
Desde su perspectiva, “hay un importante sector del Gobierno de Trump, y del establishment del Partido Republicano, que apoya una política de controlar Medio Oriente, apoyar la idea de un gran Israel que no tenga rival militar en la región, controlar el petróleo y la zona como área logística fundamental, y condicionar a partir de eso a China, Europa e India, que dependen de ese petróleo. Esto que ya viene desde el 2001 con los neoconservadores”.
“Esa mirada de una política más aislacionista, y menos intervencionista, se está desmoronando”.
Mientras tanto, desde la Casa Blanca intentan esbozar una coherencia entre las palomas de Donald Trump y los centenares de personas de diversas nacionalidades que han muerto desde que los misiles estadounidenses e israelíes impactaron en suelo iraní.
Funcionarios de la Administración Trump declararon a 'Axios' que su jefe intentó todos los caminos diplomáticos para evitar este desenlace y acusaron a los iraníes de boicotear los esfuerzos. El profesor consultado calificó como muy endeble a este argumento: “Se cae a pedazos porque los negociadores de Estados Unidos, Witkoff y Kushner, venían diciendo que las negociaciones iban muy bien, y porque el propio Marco Rubio dijo que en realidad atacaron preventivamente porque Israel iba a atacar, como diciendo que no tiene que ver con el acuerdo, sino con una guerra preventiva”.
El modus operandi trumpista es otra de las banderas utilizadas por sus partidarios para diferenciarse de las incursiones en Afganistán e Irak. Por ahora, la nueva estrategia de la Casa Blanca consiste en ataques puntuales para luego eliminar o condicionar liderazgos y subordinar a los atacados.
“Hay una novedad en el método, pero recordemos también que los propios neoconservadores sacan estas conclusiones a partir de la experiencia negativa de Afganistán e Irak. Igual, siguen manteniendo, como una cuestión central, la idea de sostener, vía la supremacía militar, el orden unipolar”, explicó el analista.
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La promesa incumplida
Trump lo repetía como un mantra durante la campaña electoral: “Si yo hubiese sido presidente, la guerra (de Ucrania) nunca habría ocurrido”. Luego prometía que él podría poner fin a las hostilidades “en un futuro no muy lejano”. Pero, las siete ofensivas mencionadas dan cuenta de que el incumplimiento de la promesa fue lo menor y el electorado que lo regresó al poder comienza cuestionarlo.
“Se esfumó esa promesa y puede ser el principio del final del Gobierno de Trump y del trumpismo, o por lo menos se va a debilitar muy fuerte si esta guerra no se resuelve de forma rápida”, advirtió Merino. El experto indicó que “el impacto por la inflación más el incumplimiento de esa promesa va a hacer que la performance electoral de Trump, que ya venía mala, termine en un resultado muy negativo de cara a las elecciones de medio término”.
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Una encuesta realizada por Reuters/Ipsos en territorio estadounidense, entre el 28 de febrero y el 1 de marzo, reveló que solo uno de cada cuatro consultados está de acuerdo con las acciones ordenadas por el magnate en Irán. El 43% lo rechaza y el 29% manifiesta no tener una opinión formada. Además, un 56% considera que Trump “está demasiado dispuesto a usar la fuerza militar para promover los intereses estadounidenses”.
No obstante, más que la política exterior, el estudio indica que la inquietud fundamental de los encuestados gira en torno a la situación económica. En ese marco, los aumentos de los precios del gas o del petróleo que ya se están registrando incrementan aún más el rechazo a la incursión estadounidense-israelí en Irán.
¿Se podría pensar a esta estrategia como un costo del “America First” (’EE. UU. primero')? En la opinión del investigador, este concepto implica una exacerbación del unilateralismo, pero eso tiene consecuencias. “Así como uno puede decir que esto pudo fortalecer la posición de Estados Unidos en el Caribe por cómo está jugando con relación a Venezuela, lo cierto es que, por otro lado, puede generar tendencias contrarias”, reflexionó.
El mundo espera con expectativa al próximo 3 de noviembre, cuando el país gobernado por Donald Trump celebrará elecciones de medio término, en las que el mandatario apunta no solo a mantener una exigua mayoría sino a ampliarla.
Los sondeos muestran un camino pedregoso para los republicanos, pero el presidente se muestra inmutable al señalar que no le “importan las encuestas” y que está “haciendo lo correcto”.
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