La perspectiva de una pronta reapertura del estrecho de Ormuz en sus condiciones anteriores al 28 de febrero luce completamente estancada, mientras Irán avanza en conversaciones con Omán para una administración conjunta del paso marítimo por el que circulan el 20% del petróleo y el gas licuado del mundo.
El vocero del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró este 10 de agosto en una conferencia de prensa que las conversaciones con Mascate para el diseño de rutas marítimas "avanzaban de forma fluida y constructiva", y que también se estaban abordando temas como la protección ambiental, los servicios marítimos y la lucha contra el crimen.
Agregó que estos servicios normalmente implicarían recibir un pago a cambio, con lo que dejó claro que Teherán persiste en su nueva posición de poder en la región, que implica una administración de la vía marítima como si se tratara de un canal.
Baghaei agregó que no se ha emitido un pronunciamiento conjunto con Omán porque aún están en el proceso de resolver algunos problemas técnicos.
Irán no cambia su postura
Las nuevas declaraciones reafirman las del canciller Abbas Araqchi el domingo 9 de agosto de que el acuerdo con Omán para la administración conjunta estaba en sus “etapas finales”.
Araqchi también afirmó que no había conversaciones directas entre Irán y Estados Unidos sobre Ormuz, sino a través de intermediarios, y que no las habrá mientras Washington no cumpla con los términos contenidos en el memorando de entendimiento firmado en junio.
Teherán sostiene que ese documento fija el compromiso de pagar una compensación por los daños causados en los ataques desde el 28 de febrero, una cifra que el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf ha fijado en 300.000 millones de dólares.
Pero ahora el saliente secretario de Seguridad Nacional, Mohammad Baqer Zolqadr, ha sumado nuevas condiciones a la lista de demandas para el inicio de un diálogo con Estados Unidos destinado a la reapertura del estrecho.
Zolqadr, que será próximamente sustituido por el excomandante de la Guardia Revolucionaria Mohsen Rezaei, ha exigido el cese de las amenazas contra Irán, el fin de las agresiones contra el país y sus aliados en Líbano, Irak, la Franja de Gaza y Yemen, el levantamiento del bloqueo naval estadounidense, la eliminación de las sanciones y el descongelamiento de activos como condiciones para la reapertura.
Hutíes lanzan letal ataque en Yemen
Los rebeldes hutíes, aliados de Irán en Yemen y piezas fundamentales para el estrangulamiento de la navegación comercial en Medio Oriente, volvieron a la acción el 9 de agosto, con un ataque contra la ciudad portuaria de Moca, en el mar Rojo, en el que murieron siete personas, entre militares y civiles.
Los hutíes, que adversan al Gobierno de Saná, a su vez apoyado por Arabia Saudita, han amenazado una tregua en Yemen que se extiende desde 2022, al mismo tiempo que podrían extender su conflicto a otros frentes en Oriente Medio, como advirtió el enviado especial de la ONU Hans Grundberg.
El ataque con drones del domingo forma parte de un aumento de las ofensivas contra fuerzas gubernamentales, que lograron interceptar 11 de los aviones no tripulados y bombardearon este lunes posiciones hutíes en la provincia oriental petrolera de Marib.
El ejército yemení ha justificado sus acciones afirmando que responden a una “escalada generalizada” de la acción de los rebeldes.
Un comunicado del Ministerio de Defensa afirmó que los hutíes sufrieron "pérdidas humanas y materiales", sin dar más detalles, luego de una serie de enfrentamientos en la provincia suroccidental de Taiz.
Con Reuters, AP y EFE
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