La aprobación de los presupuestos de 2026 en Francia representan un balón de oxígeno para el Ejecutivo y para el presidente Emmanuel Macron, por evita un nuevo adelanto electoral como le reclaman la extrema derecha de Marine Le Pen y la izquierdista La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.
A unos y a otros, el primer ministro, Sébastien Lecornu les reprochó que hayan "saboteado" y "bloqueado todo" en el debate de los presupuestos durante los últimos meses en el Parlamento.
"Tendrán que responder de esto ante la historia ", afirmó el primer ministro, que finalmente tuvo que recurrir por ello a una disposición constitucional para aprobar las cuentas del Estado sin votación paralmentaria, pese a su promesa inicial de que no lo haría.
"Tendrán que responder de esto ante la historia ", afirmó el primer ministro.
Aunque Lecornu se comprometió a que el Parlamento votaría las cuentas, la falta de mayoría en una Asamblea Nacional (cámara baja) dividida en tres bloques –izquierda, centroderecha y ultraderecha– lo llevó a incumplir su promesa.
De esa forma, Lecornu decidió negociar con la oposición socialista. Su estrategia le permitió adoptar en diciembre en el Parlamento una primera parte, el presupuesto de la Seguridad Social, a cambio de suspender hasta 2028 la reforma de las pensiones impuesta por Macron.
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El polémico "artículo 49.3″
Pero, al no lograr la mayoría necesaria sobre la segunda parte relativa al presupuesto del Estado, optó por el procedimiento llamado del "artículo 49.3″ que le permite su adopción sin el voto de los legisladores, como ha hecho el Gobierno desde 2022.
La única manera para los diputados para impedirlo era aprobar una moción de censura. Pero las presentadas por las fuerzas de izquierda, salvo los socialistas, y por la ultraderecha se quedaron, respectivamente, a 29 y 154 votos de prosperar.
Los presupuestos aprobados buscan sanear las endeudadas cuentas públicas de la segunda economía de la Unión Europea (UE) y reducir el déficit público del 5,4% en 2025 al 5% del PIB este año.
La adopción supone un balón de oxígeno para el Gobierno a 15 meses de la próxima elección presidencial, a la que ya no podrá presentarse Macron, y le permite avanzar en otras políticas tras meses de estancamiento.
"Es hora de pasar a otra cosa", urgió Lecornu a los diputados, ante quienes denunció un ambiente electoralista, en referencia a las municipales de marzo y la presidencial de 2027.
Entre las iniciativas previstas en los próximos meses, está el aumento del gasto militar, un proyecto de ley de "emergencia" agrícola para responder a los reclamos del sector y la estrategia energética de Francia.
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Con AFP y EFE
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