Las paredes del depósito de cadáveres del hospital universitario de Katmandú están cubiertas de fotografías. Son decenas de cadáveres hallados en Nepal tras la riada que se produjo en el Himalaya hace una semana. Para las familias y los seres queridos de los más de 4.700 desaparecidos, cada imagen representa una tenue esperanza de poner fin a una espera que se ha vuelto insoportable.
Cada día, estas familias van de un hospital a otro, consultan las listas de supervivientes y examinan minuciosamente las fotografías de los cadáveres no identificados que ha traído el Ejército y que se conservan en las cámaras frigoríficas del depósito de cadáveres.

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“No encuentro su nombre por ninguna parte”
Entre ellas, una joven que conversó con France 24, quien lleva una semana buscando desesperadamente a su hermano. Nos cuenta su última conversación telefónica.
“Le dije: ‘Te volveré a llamar esta noche’. Se rió y luego colgó. Esa fue nuestra última conversación. Me gustaría oír su voz una última vez. He ido a todas partes, a los hospitales, he consultado todas las listas (…) pero no encuentro su nombre por ninguna parte”, señala. Entre lágrimas y sin fuerzas, acaba perdiendo el conocimiento.
En el depósito de cadáveres, las familias que creen haber reconocido a un ser querido en las fotos difundidas por la Policía esperan ahora poder identificar los cuerpos. Acaban de llegar otros diez cadáveres.

Somnath Acharya busca a su hermano de 41 años, funcionario de inmigración en la frontera entre Nepal y China, una de las zonas más gravemente afectadas por la catástrofe. "Aunque haya fallecido, solo queremos poder recuperar su cuerpo (…) Eso nos permitiría hacer nuestro duelo", explica a France 24.
Ya no tiene esperanzas de encontrarlo con vida. Su deseo ahora es poder celebrar los ritos funerarios.
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Un duelo a la espera de las pruebas de ADN
De los 94 cadáveres que se conservan en este depósito, hasta ahora solo se han podido identificar nueve.
"El 80 % de los cadáveres ya no son reconocibles"
Bishun Dayal Patel, profesor, cree haber reconocido a su sobrino, empleado de una central hidroeléctrica. Pero antes de proceder a la entrega del cuerpo, las autoridades exigen una confirmación mediante pruebas de ADN. Ahora debe someterse a una toma de muestras y esperar los resultados de los análisis.
"El 80 % de los cadáveres ya no son reconocibles (…) Han pasado varios días y ha comenzado el proceso de descomposición. Ya ni siquiera se puede reconocer el cadáver de un miembro de la propia familia", afirma Bishun Dayal Patel.

A medida que continúan las operaciones de rescate, las posibilidades de encontrar supervivientes se reducen. El personal médico se prepara ahora para recibir aún más cadáveres en los próximos días.
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