El Ministerio de Defensa saudita anunció el viernes 6 de marzo la interceptación de un misil de crucero en el centro del país. Esa misma noche, tres misiles que se dirigían a la base aérea Príncipe Sultán fueron interceptados y destruidos, así como tres drones al este de Riad.
Desde el 28 de febrero, fecha del inicio de la guerra que asola Medio Oriente, Irán ha atacado a su vecino saudí casi a diario.
¿Cuánto tiempo más tolerará Arabia Saudita los ataques iraníes sin tomar represalias?
Desde las primeras horas del conflicto, el príncipe heredero y líder de facto, Mohamed bin Salman, conocido también por su acrónimo 'MBS', optó por la no beligerancia, prohibiendo el uso del espacio aéreo y territorio saudita para cualquier posible ataque estadounidense contra Irán.
¿Presionó Riad a Donald Trump para que atacara a Irán?
Pero con los primeros ataques iraníes, el reino cambió de tono. El país "tomará todas las medidas necesarias para defender su seguridad y proteger su territorio", sin descartar responder a esta "agresión injustificada", advirtió el Ministerio de Asuntos Exteriores saudita.
Según el ‘Washington Post’, Arabia Saudita presionó a Estados Unidos para que atacara al régimen de los mulás antes de que se volviera "demasiado peligroso". Tras bastidores: llamadas extraoficiales de MBS a Trump desde Riad, y el envío del ministro de Defensa saudita, Khalid bin Salman –hermano del príncipe heredero–, a Washington para negociar discretamente con funcionarios estadounidenses.
Estas afirmaciones fueron negadas categóricamente por Riad. Pero "si estos informes son ciertos, indicarían que MBS cree que la presión militar estadounidense-israelí puede debilitar a Irán sin la participación directa de Arabia Saudita", analiza Rachida-Chahida Ababsa, investigadora independiente especializada en la política estadounidense en Medio Oriente.
"Arabia Saudita pretende debilitar al régimen de los mulás, sin necesariamente erradicarlo, y dejando que Washington asuma el coste militar", continúa la experta.
"Arabia Saudita nunca pidió esta guerra"
Donald Trump, por su parte, preferiría que sus aliados en la región compartieran el coste. Las revelaciones del Washington Post "se publicaron para sacar a los sauditas de su complacencia", explica Hasni Abidi, director del Centro de Estudios e Investigación sobre el Mundo Árabe y Mediterráneo (CERMAM).
Según él, reflejan "la vergüenza de Estados Unidos", que carece de "objetivos claros" y una "estrategia". "Arabia Saudita nunca pidió esta guerra", sostiene.
La inestabilidad que azota al reino y a sus vecinos es especialmente mala noticia para MBS, quien anhela atraer inversiones, eventos internacionales y turistas. Entre los objetivos de Irán se encuentran las instalaciones petroleras, el motor de las ambiciones sauditas.
Al atacar estas infraestructuras, el régimen de los mulás pretende desestabilizar a las empresas estadounidenses vinculadas a Aramco, la petrolera nacional saudita, pero ataca el corazón de la economía del reino.
Pacificar a la región y hacer negocios
En nombre de su oro negro, Arabia Saudita ya estuvo cerca de una confrontación armada con su rival histórico. En septiembre de 2019, ataques –atribuidos a Irán– contra instalaciones petroleras sauditas redujeron la producción mundial de crudo en un 5%. El reino amenazó con "responder con fuerza", pero en marzo de 2023, bajo presión china, Teherán y Riad firmaron un acuerdo de reconciliación sin precedentes.
Pacificar su relación con Irán es una garantía de estabilidad económica y política para Arabia Saudita. Como encarnación del islam chiíta, Irán goza de influencia dentro de sus comunidades correligionarias en toda la región.
Incluso en ciudades chiítas del este de Arabia Saudita, como Qatif y Al-Ahsa, han aparecido grafitis hostiles a la familia gobernante en varias ocasiones desde 2011.
"Este es el momento más oportuno para que esta minoría se alce. Sería una terrible amenaza para el régimen", advierte Rachida-Chahida Ababsa.
Los ataques perpetrados por estas minorías chiítas "contra las fuerzas armadas o el aparato de seguridad sauditas constituirían una línea roja", añade Emmanuel Dupuy, presidente del Instituto de Prospectiva y Seguridad en Europa (IPSE).
"Irán está tan desesperado que ataca en todas direcciones, con la esperanza de que una de estas acciones conduzca a una desescalada o al cese de las hostilidades", explica.
No aparecer junto a Israel
Sin embargo, la participación de Arabia Saudita en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel sigue siendo discreta, remarca Rachida-Chahida Ababsa: intercambio de inteligencia, acceso a bases, apoyo logístico.
Porque Arabia Saudita, guardiana de los lugares más sagrados del islam, no puede aparecer en guerra junto al Estado hebreo, sostiene Adel Bakawan, director del Instituto Europeo de Estudios sobre Medio Oriente y el Norte de África (EISMENA).
Sin embargo, "si la Guardia Revolucionaria iraní no cesa sus ataques contra Arabia Saudita, esta se involucrará en el conflicto", concluye Adel Bakawan, pero junto a un trío franco-alemán-británico: los líderes de Francia, Alemania y Reino Unido se declararon listos, ya el 1 de marzo, para "acciones defensivas proporcionadas" contra las capacidades militares iraníes.
Este artículo fue adaptado de su original en francés
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