Donald Trump acordó poner fin al aumento de deportaciones en Minnesota. Así lo aseguró en una rueda de prensa este 12 de febrero Tom Homan, el ‘zar de la frontera’.
Homan, que en las últimas semanas fue enviado a ese estado en el norte del país, gobernado por demócratas, señaló que está en marcha una reducción de oficiales federales de inmigración y que prevé concluya la próxima semana.
"He propuesto, y el presidente Trump ha coincidido, que este aumento de operativos concluya", declaró Homan ante la prensa, en el Edificio Federal Bishop Henry Whipple en Fort Snelling, Minneapolis.
Este anuncio llega una semana después de que Homan señalara públicamente que aproximadamente 700 de los 3.000 agentes de inmigración enviados a Minnesota serían retirados.
Según Homan la decisión fue tomada principalmente por lo que denominó una coordinación "sin precedentes" con las agencias policiales locales de Minnesota para las detenciones de inmigrantes supuestamente indocumentados.
En ese sentido, el funcionario remarcó que fueron analizados dos factores principales: la multitud de arrestos por "amenazas a la seguridad pública" que ha generado el operativo y una drástica reducción en la necesidad de que los oficiales federales recurran a equipos de respuesta rápida debido a "agitadores".
"Eso es positivo. Es una victoria para todos, no solo para la seguridad de los agentes del orden (…) Es una victoria para esta comunidad", subrayó.
Pero la medida llega tras el rechazo generalizado no solo en Minnesota, sino a lo largo de Estados Unidos por la violencia ejercida por los agentes migratorios, una magnitud no vista en generaciones y que podría ocasionarle mayores detractores de cara a las cruciales elecciones de medio término, el próximo noviembre, en las que se renovará el Congreso: la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
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En el marco de la llamada Operación Metro Surge, el mandatario republicano había desplegado alrededor de 3.000 agentes de inmigración armados a finales de enero, con el objetivo declarado de deportar inmigrantes de Minnesota que calificó de “criminales”.
Sin embargo, los agentes migratorios han protagonizado acciones violentas, como golpes, incursiones a la fuerza en los domicilios e, incluso, el uso de armas, por lo que en sus manos han muerto al menos dos ciudadanos estadounidenses: el enfermero Alex Pretti y la madre de tres niños, Renée Good. Sus muertes detonaron aun más el rechazo de los residentes que se han manifestado durante semanas contra la dura política antimigratoria de la Administración Trump.
La política ha servido para detenciones con perfilamiento racial. ¿De dónde eres? O ¿Dónde naciste? se han convertido en las preguntas más habituales de los miembros de ICE y la Patrulla Fronteriza antes de emprender detenciones con golpes de cientos de personas, como ha quedado registrado en videos captados por testigos.
Pese a que la Administración Trump repite que pretender deshacerse de "criminales" e "ilegales", la mayoría de los arrestados, como han mostrado las cifras oficiales destacadas por legisladores demócratas, son personas sin antecedentes judiciales.
Además, en medio de esta operación, los agentes enviados por la Administración Trump también han detenido a inmigrantes con permisos para permanecer en el país, como visas, solicitudes de asilo en proceso y, en otros casos, tarjetas de residencia o nacionalidad.
Entre las detenciones que más conmoción han causado se encuentran las de niños, de entre 18 meses y cinco años de edad. Fue el caso de Liam Conejo, el menor de origen ecuatoriano que permaneció más de un mes en un centro en Dilley, Texas, tras ser detenido junto a su padre.
También allí permaneció Amalia, una bebé que estuvo a punto de morir, sin medicinas ni alimentación suplementaria en medio de una grave infección respiratoria, según una demanda judicial.
Los dos menores fueron liberados en medio de las protestas y la presión social. Sin embargo, aún quedan cientos de niños detenidos en varios centros del país, según las denuncias de las familias y organizaciones civiles.
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Con Reuters, AP y medios locales
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