Un vestido de seda con los hombros descubiertos usado por Diana la misma noche en que su exesposo, el entonces príncipe Carlos, reconocía en televisión nacional que le había sido infiel, se convirtió en un poderoso testimonio de valoración personal y en un desafío a los estrictos roles sociales que se esperaban de ella como parte de la monarquía británica.
Ahora esa icónica pieza de crepé de seda negra, que pasó a la historia como el “vestido de la venganza”, está a punto de salir de gira por Londres, Hong Kong y Ginebra, antes de ser ofrecida en una subasta organizada por la casa Sotheby’s.
Manhattan es el lugar designado para abrir la puja por la creación de la diseñadora Christina Stambolian, que Diana adquirió por 900 libras (unos 1.200 dólares), pero que se espera que alcance entre 150.000 y 300.000 dólares el 9 de diciembre.

Treinta segundos un 29 de junio de 1994 bastaron para que el vestido se convirtiera en un símbolo de empoderamiento y reivindicación personal.
Para entonces, Diana había estado distanciada de Carlos durante dos años. El vestido llevaba tres años guardado en su armario, demasiado desafiante y revelador para los estrictos paradigmas de la moda real.
La princesa de Gales había sido invitada a una gala benéfica organizada por Vanity Fair, pero de acuerdo con su biógrafa Sarah Bradford había perdido interés en asistir, humillada porque minutos antes Carlos había reconocido implícitamente sus infidelidades durante el matrimonio en una muy publicitada entrevista televisiva.
Los pocos pasos desde que descendió del auto hasta que entró en la galería Serpentine cambiaron por completo la narrativa en torno al tema.
Una declaración sin palabras
El traje con los hombros descubiertos, un escote profundo, ceñido y con un corte asimétrico por encima de las rodillas era todo lo contrario a lo que indicaba la etiqueta real, pero sobre todo era una inesperada declaración pública por parte de una mujer a la que la prensa y el imaginario popular esperaban ver vencida y avergonzada.
“Diana utilizaba muchos modelos muy llamativos, pero la coyuntura es lo que hace al vestido especialmente provocador”, explica Gabriela Morales-Casas, especialista en monarquía, en conversación con France 24. “Frente a esa confesión de Carlos, ella se veía inalcanzable, como una diosa, fue casi una declaración feminista”.
En tiempos en que no existían las redes sociales, la pieza se hizo viral y se convirtió en todo un símbolo de la cultura popular.
En 1997 fue subastada por primera vez, junto a otros 79 atuendos, como parte de un esfuerzo de la princesa por recaudar fondos para la investigación en torno al cáncer y el Sida.
Casi 30 años después, vuelve a cambiar de manos, y se espera que recaude más del triple de los 90.000 dólares en los que se vendió el Jaguar XJ40 clásico de la flotilla real en el que llegó a la gala, también subastado.
“Hasta el momento de la separación, Diana era muy clásica, con un gran sentido de la moda, pero esa fue la primera vez que se atrevió a sentirse y mostrarse sexy”, recuerda Morales-Casas. “En ese momento floreció la mujer que se vio después en Saint-Tropez, en París, poderosa, segura”.
El traje significó una ruptura con el guardarropa real que había respetado hasta entonces. “Incluso hoy en día, la realeza inglesa no se viste así, sigue siendo mucho más sobria y recatada”, apunta la experta.
Más allá de la moda
Morgane Halimi, responsable global de moda de la casa Sotheby’s, le dijo al diario ‘The Guardian’ que la pieza “representa uno de esos momentos muy raros en los que una prenda trasciende la moda para convertirse en parte de la historia cultural”.
El diario inglés ‘The Telegraph' describió al traje como una “pieza de resistencia” y el “vestido más estratégico que jamás haya llevado una mujer en tiempo modernos”.
La diseñadora del modelo, Stambolian, comparó la elección de vestuario de Diana (que decidió a última hora dejar de lado una creación de Valentino que tenía prevista para la gala) con el elenco del ballet clásico ‘El Lago de los Cisnes’.

“Escogió no interpretar la escena como Odette, inocente de blanco. La interpretó como Odile de negro, estaba claramente enfadada. Decía 'seamos malvados esta noche'", le contó Stambolian a la revista ‘Harper’s Bazaar’ en 2022.
Tal vez el "vestido de la venganza" no alcance el récord de otro famoso atuendo de Diana, un suéter que muestra a una oveja negra entre una fila de ovejas blancas, que Sotheby’s vendió por 1,24 millones de dólares en 2023, pero seguramente seguirá siendo una declaración mucho más elocuente de la individualidad que la princesa intentaba reivindicar frente a las expectativas reales.
Con EFE y medios locales
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