José Antonio Kast, quien asume el poder en Chile este miércoles 11 de marzo, está ahora a cargo de gestionar una crisis que ha afectado a todo el mundo al suceder al izquierdista Gabriel Boric. El país es el protagonista de la producción de cobre global y una de las principales economías de Latinoamérica.

Un portavoz del equipo económico de Kast afirmó que no se prevén contingencias económicas por el momento, pero no proporcionó más detalles sobre cómo los acontecimientos recientes, en especial la guerra en Medio Oriente, afectarían su agenda económica.

Es que, este miércoles 10 de marzo, por primera vez en democracia, la extrema derecha llega al poder en Chile.  Kast llegó , precisamente, con las promesas de dar solución a las principales preocupaciones ciudadanas -seguridad, migración irregular y economía-.

Kast, de 60 años, asume la Presidencia en reemplazo de Boric en una ceremonia el miércoles en el Parlamento chileno, en la ciudad costera de Valparaíso, a la que acuden varios jefes de Estado y Gobierno de Europa y América, como el rey Felipe VI de España, el argentino Javier Milei o el ecuatoriano Daniel Noboa, entre otros.

Ya se preveía que a la investidura concurrieran líderes de la ultraderecha mundial, a los que Kast visitó en varios viajes entre diciembre y febrero, pero finalmente no estarán el húngaro Viktor Orbán, el salvadoreño Nayib Bukele ni la italiana Giorgia Meloni.

Se había especulado además con la participación del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, pero al final viajará el subsecretario Christopher Landau.

En la jornada de toma de posesión, Kast ofrecerá un discurso desde La Moneda, sede de Gobierno, convertido ya en el noveno presidente de la democracia y en el primero en defender el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990).

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Un mandato de "incertidumbre"

El exdiputado ultracatólico liderará un gabinete de 24 ministros (13 hombres y 11 mujeres), vinculados en su mayoría con el sector privado y al académico y entre los que hay dos antiguos abogados de Pinochet.

Kast reservó pocos ministerios para miembros de su partido, el Republicano, y para las formaciones políticas de la derecha tradicional que le apoyaron en la segunda vuelta de diciembre (UDI, Renovación Nacional y Evópoli), cuando arrasó con el 58 % de los votos.

Padre de 9 hijos, antiabortista y miembro del movimiento católico Schoenstatt, el futuro presidente ha prometido mano dura contra la migración irregular y la delincuencia, en uno de los países más seguros de la región, y ha asegurado que no dará la "batalla cultural".

Su objetivo es "recuperar la grandeza de Chile" y entre sus promesas estrella se encuentran la construcción de un muro en la frontera norte, la expulsión masiva de migrantes, rebajas de impuestos, un crecimiento del 4 % y un megarrecorte de 6.000 millones de dólares en 18 meses "sin tocar el gasto social", algo cuestionado de manera transversal por economistas.

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"Uno de sus principales retos es gestionar las enormes expectativas que creó, a la vez que ordenar a sus adherentes", dice Rodrigo Pérez de Arce, de la Universidad del Desarrollo, quien considera que "es muy probable que el Gobierno tenga presión por la derecha".

Esa presión vendría fundamentalmente del Partido Nacional Libertario, una ultraderecha más radical que Kast, que tiene una importante presencia parlamentaria y que, pese a darle su apoyo en el balotaje, decidió no formar parte del Ejecutivo.

Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales, coincide:

"Creo que hay bastante incertidumbre del rumbo que va a tener este Gobierno", reconoció a EFE.

Traspaso complejo

Kast sucederá en el cargo al progresista Gabriel Boric, el mismo que hace cuatro años le ganó en las urnas y que mañana dejará La Moneda con 40 años recién cumplidos y tras haber llevado al poder a una nueva izquierda.

Pese a la distancia ideológica que les separa, el traspaso de mando transcurría con normalidad hasta que la cordialidad saltó por los aires cuando Kast acusó a Boric de esconderle información sobre un proyecto en etapa preliminar para construir un cable digital submarino entre Hong Kong y Chile, algo que el exlíder estudiantil negó.

El proyecto desató el enfado de la Administración de Donald Trump, que sancionó a tres funcionarios por "socavar la seguridad regional".

En una decisión inédita en democracia, Kast suspendió la semana pasada las reuniones con la Administración saliente y, en plena tensión diplomática con Estados Unidos, viajó a Miami para participar el sábado en la cumbre ultra organizada por Trump contra el crimen organizado y la influencia de China en la región.

"La decisión de golpear la mesa y suspender el traspaso de mando es reflejo precisamente de la presión que ejerce en Kast ese grupo más radical y confrontacional", apuntó Fuentes.

Tendrá que lidiar con un Parlamento dividido, donde el bloque de derecha y ultraderecha está a dos diputados de la mayoría en el Congreso (78) y donde serán fundamentales los votos del populista Partido de la Gente (PDG).

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Con EFE y Reuters

France24

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