Estados Unidos lanzó el 1 de septiembre una serie de ataques aéreos contra Irán, lo que provocó una represalia de ese país, en la escalada más grave de las últimas semanas en un conflicto que ha disparado los precios mundiales de la energía y ha lastrado la popularidad del presidente Donald Trump en su país.
Los ataques se produjeron tras un intercambio de disparos el fin de semana —el primero desde julio— y los ataques del lunes contra dos petroleros que salían del estrecho de Ormuz, la vía marítima que abastece de petróleo al mundo y que Irán ha cerrado de hecho al tráfico marítimo.
Los precios mundiales del petróleo subieron más de 4 dólares por barril el martes, situándose en su máximo de las últimas cinco semanas.
Teherán se mantuvo desafiante y advirtió de que impediría la exportación de petróleo desde el Golfo, a pesar de la amenaza de Trump de golpear a Irán "con dureza" y de la advertencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, de que Washington estaba a punto de imponer nuevas sanciones.
Cinco personas murieron y 50 resultaron heridas en una boda cerca de Sirik, una zona costera del estrecho de Ormuz, según informó la Media Luna Roja iraní. La agencia de noticias Mehr señaló que entre los fallecidos se encontraba un niño de cuatro años, mientras que la agencia de noticias IRNA, citando a un funcionario provincial, cifró el número de heridos en 68.
No hubo una reacción inmediata por parte de Estados Unidos ante estas noticias.
Un cerrojo para el estrecho de Ormuz
La Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) afirmó en un comunicado que los ataques estadounidenses "reforzarían el bloqueo" del estrecho de Ormuz, por el que circulaba uno de cada cinco barriles de petróleo del mundo antes de la guerra.
"Si el enemigo quiere que no exportemos petróleo desde el Golfo Pérsico, nadie podrá exportar petróleo", declaró el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, según recogieron los medios de comunicación locales.
Ni las amenazas de ataques ni las nuevas sanciones económicas parecen haber cambiado sustancialmente la postura de Teherán, que lleva medio siglo sometido a duras sanciones económicas.
La segunda ronda de ataques estadounidenses en tres días se produjo tras un mes de relativa calma en el que los adversarios se abstuvieron en gran medida de actuar militarmente, aunque intercambiaron declaraciones hostiles.
Trump calificó los ataques del martes como una represalia por los intentos iraníes de colocar minas marinas en el estrecho de Ormuz —después de que el Ejército estadounidense anunciara la semana pasada que había despejado la estratégica ruta marítima— y por los misiles iraníes lanzados contra una base militar de su país en Jordania.
Más tarde, las sirenas volvieron a sonar en Jordania, según informó la televisión estatal. La Guardia Revolucionaria afirmó que había lanzado un intenso ataque con misiles balísticos contra la base del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Jordania y que "había causado la muerte de un gran número de efectivos estadounidenses".
La agencia de noticias iraní 'Fars' lo calificó como una operación de represalia en la que se lanzaron misiles y drones.
Hasta el momento no se han registrado víctimas por el ataque iraní contra instalaciones en Jordania, según informaron dos funcionarios estadounidenses a Reuters. Esta información se basa en datos preliminares y podría cambiar a medida que continúen los ataques iraníes, señalaron los funcionarios.
Las fuerzas armadas jordanas afirmaron que sus sistemas de defensa aérea se enfrentaron a 13 misiles balísticos que entraron en el espacio aéreo del reino. El Ejército indicó que se interceptaron y destruyeron 10 misiles, mientras que tres cayeron en zonas remotas, lejos de los núcleos de población.
Los medios de comunicación iraníes también informaron de que el ejército había impactado una base estadounidense en Bahrein con un ataque a gran escala con drones, y el ejército kuwaití comunicó que sus defensas aéreas estaban respondiendo a una incursión hostil con drones.
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Trump había advertido a Irán de que no volviera a atacar sus bases tras los embates del martes.
"Si la fallida nación de Irán toma represalias por este ataque tan justificado, volverá a ser golpeada con mucha más dureza y a un nivel mucho mayor, pero no será el mayor ataque de todos; ese está al acecho y, cuando termine, ¡quedará muy poco de la República Islámica de Irán!", afirmó Trump en una publicación en las redes sociales.
En una entrevista con 'Fox News', Trump restó importancia a las perspectivas de un nuevo alto el fuego, como el que fue alcanzado en junio y se desmoronó rápidamente, en gran parte debido a las interpretaciones sobre el control iraní del estrecho de Ormuz.
"Creo que un acuerdo con ellos no vale ni el papel en el que está escrito. Les hemos dado muchas oportunidades", declaró Trump a 'Fox News'.
Ataque a la Guardia Revolucionaria
El Mando Central del Ejército de Estados Unidos ha declarado que ha llevado a cabo una serie de ataques contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), entre los que se incluyen instalaciones de defensa aérea, sistemas de radar, activos e instalaciones marítimas, medios de sembrado de minas e instalaciones de comunicaciones.
Estos ataques se producen tras los recientes atentados del IRGC contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y contra miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Más de 50.000 militares norteamericanos operan actualmente en todo Oriente Medio y se mantienen alerta, listos para actuar y preparados para seguir ejecutando las operaciones ordenadas por el comandante en jefe.
Los medios de comunicación iraníes informaron de múltiples ataques, incluido uno con misiles estadounidenses cerca de la ciudad de Ahvaz y en el aeropuerto civil de Jiroft, en el sureste de Irán, mientras que se escucharon explosiones en el puerto de Chabahar, al sureste del país; en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, en el estrecho de Ormuz; y en Asaluyeh, un importante centro de distribución de gas en la costa del Golfo.
La cadena estatal iraní también informó de explosiones en la isla de Qeshm, situada en la parte norte del estrecho.
La agencia de noticias 'Fars' citó a un portavoz del IRGC, quien afirmó que Estados Unidos "se arrepentirá de sus nuevos ataques".
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