Defender los derechos de Nelson Mandela mientras estaba en prisión o dirigir un panel que tachó de genocidio los ataques de Israel en Gaza son algunos hitos de la trayectoria profesional de la jurista sudafricana Navi Pillay, quien obtuvo el Premio Nobel de la Paz el viernes 9 de octubre de 2026.
"Es una fuente de esperanza e inspiración para todos aquellos que buscan lograr un mundo más pacífico", resaltó Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Noruego del Nobel, al anunciar el premio desde Oslo, Noruega, en el marco del 125 aniversario del premio de la paz.
El comité destacó la importancia de preservar el sistema de derecho internacional en un tiempo en que "está sometido a una enorme presión y sus instituciones están siendo atacadas", según declaró Watne Frydnes, quien alertó sobre "un giro hacia la política de poder a expensas de los marcos jurídicos y el respeto global por la ley y la justicia".
Pillay, de 85 años, recibió la noticia mientras asistía a un foro en Núremberg, Alemania, donde se celebraron los juicios contra los criminales de guerra nazis que ayudaron a sentar las bases del derecho internacional.
"Este premio refuerza mi convicción de que debemos permanecer unidos en defensa del Estado de derecho, en defensa de tribunales independientes y de un orden jurídico internacional basado en principios", declaró la galardonada tras advertir de los riesgos de volver a un sistema en el que "el poder, en lugar de la ley, determina qué sufrimiento importa".
El Premio Nobel de la Paz, dotado con 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares), se entregará en Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte del industrial sueco Alfred Nobel, quien fundó los reconocimientos en su testamento de 1895.
De la Sudáfrica del apartheid a Gaza
Navi Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en Durban, en la provincia sudafricana de Natal, en una familia humilde de origen tamil indio, que subsistía con el salario de conductor de autobús del padre, quien, al igual que todas las personas negras de aquella época, sufría la discriminación impuesta por el régimen del apartheid.
Con 26 años, se perfiló como una pionera en su campo al convertirse en la primera mujer en abrir un bufete de abogados en Natal, en 1967. Se desempeñó como defensora de activistas contra el apartheid, denunciando casos de tortura y velando por los derechos de los prisioneros políticos que se enviaban a la prisión de máxima seguridad en la isla de Robben.
Su esposo, Gaby Pillay, abogado y activista contra el apartheid, fue detenido varias veces.
La jurista ha manifestado previamente que solía pensar que el apartheid no sería eliminado mientras estuviera viva, un pronóstico que no se cumplió, según sus palabras, gracias al apoyo colectivo de personas de todo el mundo. "Si eso pudo lograrse, también es posible construir un mejor sistema de protección de los derechos humanos", señaló.

Pillay fue nombrada en 1995, tras el fin del apartheid, como la primera mujer no blanca en formar parte del Tribunal Superior de Sudáfrica. Ese mismo año, fue elegida jueza del Tribunal Penal Internacional creado para juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio de Ruanda, un cargo que ocupó durante ocho años —como la única mujer del tribunal durante la primera mitad de ese periodo—, antes de ocupar la presidencia de ese órgano.
Uno de los fallos que impulsó durante ese periodo se convirtió en un hito del derecho penal internacional al determinar que la violación y otras formas de violencia sexual pueden constituir actos de genocidio.
Posteriormente, Pillay fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos desde 2008 hasta 2014. Actualmente, continúa su labor como jueza en la Corte Internacional de Justicia en el caso en el que Myanmar está acusada de genocidio.
Paralelamente, presidió la comisión de investigación de la ONU sobre los territorios palestinos ocupados, que concluyó en 2025 que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaza. Israel rechazó ese informe y lo calificó de “escandaloso”.
"Lo que está sucediendo allí es un genocidio", insistió este viernes Pillay tras ser informada de la obtención del Premio Nobel.
Así, la jurista se convirtió en la quinta ciudadana sudafricana en ganar la mayor distinción sobre la paz, después de Nelson Mandela, Frederik Willem de Klerk, el arzobispo Desmond Tutu y Albert Luthuli.
"Existe un hilo conductor común desde su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y otros que se opusieron al apartheid hasta su servicio como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más importantes de nuestro tiempo", destaca la resolución del Comité del Nobel.
"La personificación del derecho internacional"
La revelación del Premio Nobel de la Paz 2026 suscitó reacciones desde diferentes instituciones globales y líderes. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, fue uno de los primeros en felicitar a Navi Pillay tras recibir el galardón, que interpretó "como un profundo homenaje al coraje, la integridad y el compromiso de toda una vida con la justicia".
Paralelamente, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Turk, quien trabajó estrechamente con Pillay entre 2008 y 2014, la describió como "la personificación del derecho internacional" y definió el premio como "una victoria colectiva para los derechos humanos, pero también para (aquellos) que buscan justicia y rendición de cuentas en el mundo".
"Es una noticia fantástica; necesitamos más dedicación y compromiso con los derechos humanos", añadió Shabia Mantoo, portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, a los periodistas en Ginebra.
En la misma línea, la presidenta de la Corte Penal Internacional, Tomoko Akane, destacó que "en un momento de profundos desafíos para el orden jurídico internacional y el estado de derecho, este reconocimiento reviste una importancia particular".
Desde Bruselas, la líder de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, felicitó a la galardonada y destacó su "valentía y claridad moral".
No obstante, no todas las reacciones fueron positivas a juzgar por el comunicado de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel que asegura que "si existiera un premio a las mentiras, el odio y las calumnias de sangre, Navi Pillay no solo sería una candidata, sino una de las favoritas". El Ejecutivo de Netanyahu definió el Nobel como "la grotesca instrumentalización de un premio para legitimar el odio y los prejuicios antiisraelíes".
Con información de Reuters, EFE y medios locales.
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