Ceuta, una ciudad española situada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, enfrenta una nueva ola de llegadas irregulares por vía marítima. En los últimos días, centenares de personas han alcanzado las costas ceutíes cruzando a nado o utilizando flotadores para bordear el espigón del Tarajal, uno de los puntos que delimitan la frontera entre ambos territorios.
La situación ha reavivado el recuerdo de la crisis de mayo de 2021, cuando miles de personas ingresaron en la ciudad en un corto período de tiempo y desbordaron la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y acogida.
Según datos difundidos por el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en los últimos diez días habrían llegado entre 1.500 y 2.000 migrantes, una cifra que equivale aproximadamente al 2% de la población de la ciudad autónoma. Las autoridades locales sostienen que las entradas continúan aumentando y que actualmente hay cerca de 1.000 personas fuera del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes.

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¿Qué ocurrió en las últimas horas?
La presión migratoria se intensificó con la llegada de cientos de personas más que cruzaron la frontera a nado desde Marruecos. Imágenes difundidas por medios de comunicación locales mostraron grupos de migrantes alcanzando las playas de Ceuta mientras agentes de la Guardia Civil vigilaban la zona.
Entre quienes lograron llegar se encontraban principalmente hombres jóvenes, aunque también se observaron mujeres y menores. En distintos puntos de la costa quedaron abandonados flotadores, aletas y trajes de neopreno utilizados para la travesía.
Las autoridades ceutíes estiman que alrededor de 300 personas están cruzando cada día por esta vía. En paralelo, continúa creciendo el número de víctimas mortales asociadas a estos intentos de ingreso. Según datos citados por el Gobierno de Ceuta, más de 60 personas han muerto en el mar durante los últimos meses al intentar alcanzar territorio español, reflejando el alto riesgo de estas travesías.
La Guardia Civil mantiene un amplio despliegue en la frontera para contener los ingresos, mientras el Gobierno nacional asegura que existe cooperación de las fuerzas de seguridad marroquíes. Sin embargo, fuentes de la ciudad consideran que la presión migratoria sigue siendo muy elevada y supera la capacidad ordinaria de respuesta.
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El pedido de Ceuta: emergencia nacional, mando único y más recursos
Ante el incremento de llegadas, el presidente de Ceuta solicitó formalmente al Gobierno de Pedro Sánchez que declare la "emergencia nacional" y asuma un "mando único" para coordinar la respuesta.
Vivas sostiene que la situación debe abordarse como una "emergencia humanitaria y social" debido al impacto que tiene sobre los servicios públicos, la capacidad de acogida y los recursos económicos de la ciudad. Además, reclamó financiación adicional para afrontar los costos derivados de la atención a los inmigrantes y pidió una mayor implicación de la Unión Europea al considerar que Ceuta constituye una de las fronteras exteriores del bloque comunitario.
La Asamblea de Ceuta también respaldó medidas extraordinarias, entre ellas el refuerzo de las fuerzas de seguridad, el despliegue del Ejército para proteger la frontera y el cierre temporal del paso fronterizo con Marruecos. Pese a ello, las autoridades locales llamaron a la población a mantener la calma y la serenidad ante la situación.
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¿Por qué el Gobierno rechaza declarar la emergencia nacional?
El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, respondió negativamente a la petición de Ceuta al argumentar que la legislación española no permite activar la figura de la emergencia de interés nacional por una crisis migratoria.
Según explicó la Administración de Sánchez, este mecanismo forma parte del sistema de Protección Civil y está reservado para riesgos naturales o tecnológicos, como inundaciones, terremotos, erupciones volcánicas, incendios forestales, fenómenos meteorológicos extremos o emergencias nucleares y radiológicas.
Las autoridades nacionales sostienen que los flujos migratorios no están incluidos entre los riesgos contemplados por esa normativa, por lo que jurídicamente no es posible declarar una emergencia nacional por este motivo.
No obstante, el Ejecutivo asegura que mantiene una actuación coordinada entre los ministerios competentes en materia de Interior, Migraciones, Política Territorial e Infancia. También afirmó haber reforzado los recursos humanos y materiales desplegados en Ceuta para garantizar tanto el control fronterizo como la atención humanitaria de las personas llegadas a la ciudad.
En ese contexto, Grande-Marlaska anunció una visita a Ceuta para seguir de cerca la evolución de la situación y coordinar la respuesta institucional.
La nueva crisis ha reactivado el debate político en España sobre la gestión de las fronteras y de los flujos migratorios. Mientras el Gobierno defiende que está actuando dentro del marco legal vigente y reforzando los recursos disponibles, las autoridades de Ceuta insisten en que la magnitud de las llegadas exige medidas excepcionales.
Con cientos de personas continuando el cruce por mar y con la capacidad de acogida sometida a una fuerte presión, la evolución de la situación en Ceuta vuelve a situar la gestión migratoria en el centro de la agenda política española y europea.
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