Un vehículo del Ejército de España con cuatro militares a bordo fue apedreado por inmigrantes en la madrugada de este jueves 27 de agosto en Ceuta, el enclave español, tras una noche de disturbios protagonizados por residentes que querían atacar a extranjeros en las playas.
La escuadra castrense fue asaltada pasadas las cinco de la madrugada en la zona de Benezú por un grupo de entre 30 y 40 personas que rodearon el vehículo en el que se transportaban, al que lanzaron piedras de grandes dimensiones, según describieron fuentes policiales a la agencia de noticias EFE.
Los militares consiguieron huir a pie, algunos de ellos heridos, y pedir refuerzos, lo que permitió movilizar a efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que detuvieron una docena de extranjeros marroquíes.
Algunos de los implicados intentaron escapar por mar, lo que obligó al Servicio Marítimo de la Guardia Civil a intervenir en la zona. La investigación continúa abierta para localizar al resto de participantes, mientras las fuerzas de seguridad mantienen un dispositivo para recuperar la normalidad en las zonas afectadas.
Una foto del vehículo emboscado, publicada por 'El Faro de Ceuta', muestra el vidrio frontal agujereado por los impactos y esquirlas de cristal en la cabina. Los cuatro uniformados heridos fueron trasladados a un hospital.
Crece la violencia contra los migrantes
La chispa explotó en Ceuta en la noche del miércoles 26 de agosto, después de una protesta ciudadana de miles de personas para denunciar la crisis socioeconómica y de seguridad que sufre la localidad a causa de la incursión de 80.000 migrantes desde Marruecos en los últimos días de julio.
Tras la concentración, cerca de 400 personas se dirigieron hacia la playa del Trampolín, donde algunos de los foráneos permanecen acampados, e intentaron agredir a los extranjeros que se encontraban en el camino, según las fuentes policiales citadas por EFE.
Las fuerzas de seguridad evitaron que la multitud entrara al Trampolín, pero otro grupo accedió a playa Benítez, en la que también pernoctan cientos de migrantes. Algunos vecinos hostigaron a los extranjeros y arrojaron al mar mantas, colchones y otras pertenencias desperdigadas en la arena, mientras los agentes disparaban cartuchos de fogueo y botes de humo.
Los disturbios se extendieron durante varias horas por diferentes lugares de la ciudad y causaron cortes de tránsito y daños en el mobiliario urbano.
El malestar se reavivó en la tarde de este jueves, cuando un centenar de ceutíes bloqueó una de las carreteras de la ciudad española para impedir que la Cruz Roja llevara comida a los migrantes que permanecen en la playa del Trampolín.

La gran mayoría de los 80.000 migrantes que cruzaron la frontera regresó a Marruecos durante las horas posteriores a la incursión, aunque un número indeterminado de magrebíes y subsaharianos aún permanecen en suelo español a la intemperie, mientras las administraciones públicas lucen desbordadas.
El Gobierno ha censado a 1.500 menores de edad que continúan en Ceuta; la mitad de ellos son niñas y hay "muchos" menores de 13 años, según reveló este jueves la ministra de Infancia y Juventud, Sira Rego, en una rueda de prensa.
Previamente, la ministra participó de una conferencia con las comunidades autónomas, en la que se aprobó la concesión de 25 millones de euros a Ceuta para atender a los menores migrantes.
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Cruce de versiones al interior del Gobierno
La crisis en el Gobierno de España que ha producido la llegada masiva de migrantes a Ceuta ha derivado en un choque entre los ministros de Defensa, Margarita Robles, y del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quienes ofrecieron versiones distintas sobre si el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avisó o no de la inminente entrada de migrantes a Ceuta en la antesala de la incursión.
La titular de la cartera de Defensa insistió el martes ante el Congreso que el CNI alertó el 29 de julio a la representación del Gobierno central en Ceuta que había una convocatoria en redes sociales para la entrada irregular a nado de migrantes desde Marruecos, "aprovechando una fiesta que se daba en el país vecino", que conmemoraba la llegada al trono del rey Mohamed VI.
En contraparte, el ministro del Interior remarcó que "no había ningún informe que atisbara que el día 30 de julio iba a suceder lo que finalmente aconteció". Grande-Marlaska sostuvo que, de haber existido esa alerta, se hubiesen tomado, "por sentido común", todas las medidas extraordinarias y excepcionales necesarias.
El titular del Interior agregó que, si hubiese tenido sospechas de una llegada masiva de extranjeros a la frontera con Marruecos, habría elevado la situación a "las más altas instancias", teniendo en cuenta que 10.000 personas entraron también de manera masiva en 2021.
Un precedente que sí comentó Grande-Marlaska fue la interceptación por parte de las autoridades marroquíes de un millar de migrantes que trataban de acceder a nado a la costa ceutí una semana antes de la incursión masiva. No obstante, consideró esa situación "ajena" a la realidad de las 80.000 personas que entraron en solo 24 horas, "algo extraordinario, excepcional y evidentemente difícil de imaginar", zanjó.
A la discusión se unió el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, quien manifestó este jueves, durante una acalorada sesión de la comisión mixta de Seguridad Nacional en el Congreso, que el Ejecutivo no disponía de ningún informe que permitiera saber "la magnitud" del cruce de migrantes hacia Ceuta el 30 de julio.
El viernes 28 de agosto será el turno de comparecer ante el Legislativo, en distintas comisiones, del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares; la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz; y del titular de Interior, Grande-Marlaska.
Con EFE y medios locales
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