La voz más alta del merengue volvió a sonar.
Al cumplirse un año del fallecimiento de Rubby Pérez, su familia recurrió a la inteligencia artificial para devolverle, aunque sea en imagen y sonido, lo que la tragedia del Jet Set le arrebató en segundos: el escenario.
Este 8 de abril, a través de la cuenta oficial de Instagram del artista, sus seres queridos publicaron un emotivo video en el que Pérez aparece cantando "Color de rosa" —la misma canción que interpretaba en el momento en que el techo del histórico centro de entretenimiento colapsó en la madrugada del 8 de abril de 2025, dejando 236 muertos y más de un centenar de heridos.
Un metaverso construido con su esencia
El audiovisual no es una simple edición. Según explicó la propia familia, fue construido a partir de fragmentos de su vida, su esencia y su trayectoria artística. Una reconstrucción digital que busca preservar no solo su imagen, sino su alma de intérprete.
En el video, Rubby Pérez aparece en un metaverso que lo muestra tal como el mundo lo conoció: en el micrófono, con esa voz que no tenía techo —aunque esa noche, el techo sí lo tuvo a él.
El mensaje que acompaña la publicación no deja espacio para la indiferencia: "Hoy se cumple un año… y todavía duele".
La última canción
"Color de rosa" se convirtió, sin quererlo, en la fatídica banda sonora de una de las tragedias más grandes de la historia dominicana. Era la canción que sonaba cuando colapsó el techo de la discoteca Jet Set. La que miles de dominicanos y de dominicanas no pueden escuchar hoy sin que se les apriete el pecho.
Que la familia haya elegido precisamente esa canción para el homenaje no es casualidad. Es memoria. Es valentía. Es una forma de decirle al dolor: aquí estamos, y no te tenemos miedo.
Un año. Una herida abierta.
Rubby Pérez, conocido como La Voz más alta del merengue, murió junto a otras 235 personas en la madrugada del 8 de abril de 2025, cuando el techo de la discoteca Jet Set, en Santo Domingo, se desplomó durante su concierto. La tragedia sacudió a la República Dominicana y al mundo entero, y dejó una huella que un año después sigue sin cicatrizar del todo.
Hoy, su familia eligió no guardar silencio. Eligió que su voz siguiera sonando. Y sonó.
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