Este sábado 8 de agosto concluyen los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Santo Domingo. Ha sido una gran celebración deportiva, unos juegos de la amistad y la fraternidad de la región, y al mismo tiempo una extraordinaria demostración del talento deportivo de cada uno de los países presentes en esta jornada.
La República Dominicana debe darse por satisfecha por la organización de estos juegos, por su magnífica gestión, por sus instalaciones y por la asistencia de un público que con entusiasmo siguió y estimuló a los deportistas, aunque haya habido algún desaprensivo que lanzara botellas de agua a algunas de las competidoras de atletismo.
El país anfitrión también debe darse por satisfecho por la excelente presencia de deportivas que llegaron a los juegos, y se prepararon, para ganar la mayor cantidad de medallas de oro posible, en competencia con atletas de potencias deportivas como México, Cuba, Colombia y Venezuela, que durante décadas han destinado grandes cantidades de recursos, entrenamiento y sostén a un modelo que ha sido más consistente que el nuestro.
Hasta este viernes México era el ganador indiscutible de los juegos, con 359 medallas, 157 de las cuales son de oro, 102 de plata y 100 de bronce; seguido de Colombia, con 242 medallas, 78 de las cuales son de oro, 90 de platas y 74 de bronce; Cuba con 134 medallas, de las cuales 42 son de oro, 40 de plata y 52 de bronce, y Venezuela, que había acumulado 182 medallas, 37 de oro, 55 de plata y 90 de bronce.
Le sigue la República Dominicana, con 120 medallas, de las cuales 30 son de oro, 30 de plata y 60 de bronce.
En los juegos Centroamericanos y del Caribe de San Salvador, del 2002, en los que no participó Cuba, la República Dominicana obtuvo 141 medallas, con 33 de oro. En los juegos Centroamericanos del 2010, con ausencia de Cuba nuevamente, celebrado en Mayaguez, Puerto Rico, el país obtuvo 133 medallas, con 31 de oro. El hecho de que en estos juegos, con la presencia de todos los países, incluyendo Cuba, sobrepasemos las 30 medallas de oro es un éxito mayúsculo.
Es muy probable que en la tarde del viernes y las horas de la mañana del sábado, el país aumente el número de medallas, incluyendo las de oro, porque las competiciones que quedan podrían darnos ventajas adicionales, por las expectativas, y la propia emoción que genera la celebración de los juegos en suelo patrio.
Felicitaciones a la Comisión organizadora de estos juegos, a las autoridades responsables de las preparación de las instalaciones deportivas, y a los atletas, entrenadores y al todo el personal que ha servido en unos juegos que serán recordado por siempre por los dominicanos, los amantes del deporte y los que no lo son. Justa contienda que nos enorgullece a todos, y a todas.
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