El fallecimiento de don Héctor J. Rizek Llabaly, el pasado sábado en San Francisco de Macorís, representa un paréntesis importante en una familia que dedicó un extraordinario esfuerzo para potenciar el sector agroindustrial de la República Dominicana, y puso su atención en la producción, procesamiento y exportación del cacao dominicano, sentando las bases para una próspera industria nacional.

Con ancestros en Palestina, los Rizek llegaron al país al inicio del pasado siglo, a Puerto Plata, como llegaron muchos otros troncos de familias reconocidas y distinguidas o día de la República Dominicana. Pasaron a San Francisco de Macorís y allí el joven Héctor tomó las riendas de un consorcio empresarial que creció sin cesar. Se graduó de abogado en la Universidad de Santo Domingo, en 1956, junto a una promoción de excelentes profesionales del derecho.

De acuerdo con el sociólogo José del Castillo, Salim Rizek y Altagracia Rizek se trasladaron desde Nazaret, Palestina, a Santo Domingo en busca de nuevos horizontes y más adelante, los siguió su hijo Nazario Rizek Rizek, quien creó su propia empresa dedicada al negociado de café, cacao y arroz. De la unión de Nazario con la dama Badia Llabaly Abdeo, nacieron Salomón, Héctor José, José Nazario, Hasnes Argentina (Tina), Carmen Latife y Lidia Eduviges, que han formado sus respectivas familias.

Nos unimos al concierto de personas e instituciones que han expresado solidaridad con la familia de don Héctor José, y deseamos que puedan reponerse de esta pérdida, y lo más importante, que conserven la historia de un patriarca que mostró el camino del progreso, del bien, de la responsabilidad con el país que les permitió la prosperidad y el trabajo mancomunado por su empresa, su familia y el país. Paz a sus restos.

Héctor José fue el gran constructor del emporio empresarial del cacao y su ubicación en San Francisco de Macorís, la tierra que le vio nacer. Su empresa se diversificó, y sus inversiones le llevaron al sector financiero, en donde tuvo que asumir altísimas responsabilidades, que nunca ningún empresario había asumido, respondiendo con su propio patrimonio el fracaso de entidades financieras que no resistieron la crisis de principio del presente siglo. La familia incursionó en inversiones en turismo, fondos de inversión, y en la adquisición de entidades como la AFP Crecer, Seguros Crecer y tener participación en la propiedad de Listín Diario.

Sin estridencia, los descendientes de Nazario Rizek, Héctor José Rizek Llabaly y su esposa Ela Sued han fortalecido uno de los grupos empresariales más dinámicos y comprometidos con el desarrollo empresarial del país, ampliando la visión inicial de sus progenitores, diversificando sus inversiones, incursionando en otras áreas, como el deporte, y realizando grandes aportes a la región nordeste, en particular a su tierra, San Francisco de Macorís, donde son reconocidos y apreciados por su presencia y apoyo permanente allí, en particular a quienes más apoyo necesitan.

Nos unimos al concierto de personas e instituciones que han expresado solidaridad con la familia de don Héctor José, y deseamos que puedan reponerse de esta pérdida, y lo más importante, que conserven la historia de un patriarca que mostró el camino del progreso, del bien, de la responsabilidad con el país que les permitió la prosperidad y el trabajo mancomunado por su empresa, su familia y el país. Paz a sus restos.