Este viernes, a las 7:40 horas de la mañana, el teléfono 016, dedicado a víctimas de violencia de género, en Málaga, España, vecinos del barrio La Palma-Palmilla, llamaron para denunciar un acto de violencia: Un hombre de 56 años asesinó a su mujer, de 51 años, y posteriormente se suicidó. Esa es la hipótesis, porque los agentes policiales encontraron juntos los dos cuerpos en la calle Guadalimar.

Una tragedia parecida a la que se reporta con frecuencia en la República Dominicana. El homicida, luego de cometer el hecho se da cuenta de que ha cometido una locura, y decide quitarse la vida. Entre España y la República Dominicana, los datos son de preocupación, en ambos países.

En la comunidad Andaluza, región a la que pertenece Málaga, hay registros dolorosos y preocupantes. De acuerdo con la nota del periodista Nacho Sánchez, de El País, “en lo que va de año, con este último crimen, 24 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que arrancó la estadística oficial, en 2003, son 1.365 mujeres”. La República Dominicana, en lo que va de año, de acuerdo con las estadísticas del Ministerio de la Mujer, son 35 las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas.

Y para completar la comparación, los crímenes de género en el país, entre el 2005 y el 2025 resultan también superiores a los datos que ofrece España.

En el país han ocurrido 1,802 feminicidios entre 2005 y marzo de 2025, según registros del INACIF y la Policía Nacional compilados por el Observatorio de Justicia y Género. Pero cuando los datos se analizan, se eliminan y corrigen los casos duplicados y se completa la información de la Policía Nacional con los del INACIF, más los datos aportados por el Ministerio de la Mujer, la conclusión no podría ser más aterradora: en la República Dominicana ocurrieron aproximadamente 2,400 feminicidios entre 2000 y 2025.

Este complejo cuadro hay que entenderlo, analizarlo, buscar respuestas, y aplicar políticas públicas a partir de la situación más general de violencia social, estimulada por todos los mecanismos que existen de contactos, vigilancia, desesperanza y carencias en una sociedad cada vez más compartimentada y desigual, económica, social, cultural y educacionalmente.

Las políticas públicas deben agilizar los mecanismos de apoyo a las mujeres, fomentar la educación en respeto y una cultura de tolerancia. Sin embargo, hay que eficientizar los contactos, la recepción de información cuando las mujeres sienten que están en riesgo. Y en particular aumentar el número de profesionales de la conducta en los departamentos del Ministerio Público, Salud Pública, Ministerio de la Mujer. El machismo resulta letal como cultura. El sentido de posesión, la inseguridad y muchas otras conductas aprendidas, que han sido tan bien definidas desde Cartas a Evelina, de Moscoso Puello, hasta las últimas investigaciones sobre machismo en el país, realizadas y divulgadas por el Centro para la Investigación y Acción Femenina (CIPAF).

Una anotación de interés: En España los medios de comunicación se abstienen de ofrecer los nombres y apellidos de las personas involucradas en estos actos de violencia, para la protección y salvaguarda de la privacidad, también de los familiares. En República Dominicana se acostumbra a publicar, con pelos y señales, nombres, direcciones y otros datos, que debían estar únicamente en manos de las autoridades; es por esto que saludamos que el Ministerio de la Mujer, a través de su viceministra de Cultura e Igualdad, avanza en un protocolo de cobertura de estos casos, una de las medidas que amerita acompañar como sociedad; así como una inédita encuesta para consultar a los hombres dominicanos sobre sus percepciones en torno al machismo, el sexismo y la cultura violenta.

Por la causa de la vida en igualdad, todos y todas debemos sumarnos.