Este miércoles 23 de septiembre se inicia la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026. Es un acontecimiento que debemos aupar y celebrar, porque la patria debe quedar envuelta por la cultura, por el conocimiento, por la educación, que son las condiciones que más se asemejan o se acercan a la cultura de la lectura.

La lectura nos compromete y nos hace más ciudadanos, más educados y nos coloca en mejores condiciones para seguir creciendo. La última prueba PISA 2025, que se acaba de conocer, nos sigue dejando en un espacio reducido entre los países en que se aplica el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los niveles de lectura, en general, son pobres en la República Dominicana. Entre los estudiantes de 15 a 16 años, evaluados por PISA los niveles de lectura son cada vez más decepcionantes. Tres de cada cuatro estudiante dominicano evaluados quedaron por debajo el nivel 2 en PISA 2022. En 2025 solo el 23% de los estudiantes evaluados alcanzó el nivel 2 o un poquito superior de lectura. El promedio de los países miembros de la OCDE fue de 74%. Eso quiere decir que estamos entre lo peor en lectura. Y no es consuelo que los niveles de lectura en casi todos los países haya bajado. La distancia que hay entre estudiantes dominicanos y los de otros países en muy alta.

Esa es la realidad a la que nos afrontamos como sociedad y como países interesado en aumentad su calidad de vida.

Los datos de la OCDE son reveladores, cuando se analiza la participación dominicana en los niveles de lectura entre 2015 y 2025:

2015 2018: caída de 358 a 342 puntos.

2018 2022: recuperación hasta 351 puntos.

2022 2025: descenso a 346 puntos, pero la OCDE señala que este cambio no fue estadísticamente significativo.

Frente a 2015, la OCDE señala que la proporción de estudiantes por debajo del nivel 2 aumentó en 5 puntos porcentuales para 2025.

Es necesario se guió insistiendo en la educación como factor de crecimiento, de desarrollo, incluso de ascenso social y cultural, en una sociedad competitiva, en que se afianza cada día un capitalismo salvaje, como lo definiría el papa Francisco.

La Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 es una oportunidad para empujar, para estimular, para convencer a las personas, los estudiantes, las familias, la escuela, la comunidad educativa, las autoridades, de que ese esfuerzo tiene que ser sostenido y permanente. Hay que leer, hay que formarse, hay que empujar en una dirección inequívoca: La formación educativa, que se fortalece especialmente con la lectura, no solo de libros de textos, también de poesía, cuentos, novelas, semblanzas, memorias, biografías, ensayos, literatura infantil, ficción, ciencias. Todo lo que se publica en libros, y se divulga como parte de otras vivencias, otros mundos, otras culturas, nos enriquece.

Celebremos con entusiasmo la Feria Internacional del Libro, aupemos la lectura, aunque estamos conscientes de que no es una tarea fácil, de que es un cambio de la cultura, del hábito, del comportamiento, y que en esta época de redes sociales, de consumo enfermizo del tiempo en actividades sin valor agregado, sin relevancia, que fomentan una cultura del vacío, de la eliminación de la visión crítica, del pensamiento reflexivo, es cada vez más complejo el cuadro. Por el hecho de que haya libros no se establece la garantía de la lectura. Los ejemplos son relevantes, el pronto acceso a dispositivos conectados de los hijos e hijas es un serio límite para la sociedad y para la escuela. Las familias tienen que entender y ser parte de la solución. No es una tarea fácil. Pero hay que emprenderla. La Feria Internacional del Libro es una oportunidad para el empuje necesario y el reconocimiento del libro como un amigo, un socio, un acompañante. Solo imaginar lo distinto que sería que cada niño o niñas dedicara a la lectura de libros el tiempo que dedica a diario a las redes sociales. El cambio sería fabuloso. Apostemos a ello.