Wall Street cerró este martes en verde, en una jornada marcada por un menor nivel de inflación en Estados Unidos y por sólidos resultados financieros de los principales bancos del país, factores que reforzaron las expectativas de que la Reserva Federal mantendrá sin cambios las tasas de interés en su próxima reunión.
El índice Nasdaq subió un 0,90%, el índice S&P 500 ganó un 0,38% y el Dow Jones subió un 0,02%.
El principal catalizador de la sesión fue la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio, que mostró una inflación inferior a la prevista por los analistas.
El dato redujo las preocupaciones sobre nuevas alzas de las tasas de interés y fortaleció la percepción de que la Reserva Federal mantendrá una postura de espera en su reunión de finales de julio.
A este escenario se sumó el inicio de la temporada de resultados corporativos del segundo trimestre.
Goldman Sachs destacó entre las entidades financieras al reportar un fuerte incremento de sus beneficios gracias al dinamismo de las operaciones bursátiles y de banca de inversión.
También presentaron resultados mejores de lo esperado JPMorgan Chase y Bank of America, mientras que Citigroup y Wells Fargo fueron castigados por el mercado debido a preocupaciones relacionadas con sus costos operativos.
Las empresas tecnológicas recuperaron parte del terreno perdido en la sesión anterior y contribuyeron al avance del Nasdaq, mientras los sectores defensivos, como salud, quedaron rezagados.
En la Bolsa de Nueva York el número de acciones que subieron superó ampliamente al de las que retrocedieron, reflejando un mejor apetito por el riesgo entre los inversionistas.
No obstante, el mercado continuó atento a la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Las nuevas tensiones geopolíticas impulsaron nuevamente los precios internacionales del petróleo, lo que mantiene abiertas las preocupaciones sobre un eventual repunte de la inflación durante los próximos meses.
Los analistas consideran que, aunque el dato de inflación alivió temporalmente la presión sobre la política monetaria estadounidense, los inversionistas seguirán concentrados en los resultados empresariales y en el comportamiento del mercado energético para evaluar la fortaleza de la economía durante el segundo semestre del año.
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