Cada año, decenas de municipios dominicanos celebran sus fiestas patronales en honor al santo patrono de la comunidad. Aunque su origen es religioso, con el tiempo estas festividades incorporaron conciertos, actividades deportivas, ferias y espacios de recreación que atraen a residentes y visitantes. Ese flujo de personas también convierte a las patronales en un punto de encuentro para comerciantes y emprendedores que recorren el país siguiendo el calendario de las celebraciones.
Al finalizar unas fiestas patronales, estos comerciantes recogen su mercancía y emprenden el viaje hacia otro municipio. Algunos venden juguetes; otros, bebidas, accesorios o alimentos. Permanecen en una localidad durante los días que dura la celebración y, una vez finaliza, se trasladan al siguiente destino. El recorrido se repite durante gran parte del año y constituye el principal medio de vida para muchas familias que han hecho de las patronales un circuito permanente de trabajo.
Tal es el caso de Richard Jiménez, oriundo de San Juan, y quien desde el 2015 se dedica a vender juguetes en las fiestas patronales y asegura que la experiencia le ha permitido familiarizarse con el calendario de celebraciones que se realizan en distintas provincias.
"Vamos a diferentes lugares; una semana a un pueblo, otra semana a otro pueblo y así sucesivamente. Ya uno sabe más o menos la fecha de todas las actividades".Richard Jiménez
Vendedor
En esta ocasión, desde las patronales de San Lorenzo de Guayubín, explicó que desde hace 11 años en su negocio comercializa burbujas, muñecas, carros de control remoto, espadas y otros juguetes para niños y niñas. Aunque reconoce que las ventas dependen de cada celebración, afirma que esta actividad continúa siendo el sustento de su familia.
"Me sostengo de eso. Ese es mi trabajo. No podemos decir que la venta ha estado buena, pero tampoco podemos quejarnos. Hay que ser conformes con lo que Dios permita", comenta.
La historia de Jiménez forma parte de un mercado laboral en el que el trabajo informal mantiene un peso importante. De acuerdo con el Banco Central, durante el primer trimestre de 2026 la economía registró 5,236,178 personas ocupadas, de las cuales el 54.1 % trabajaba en condiciones de informalidad laboral. En ese mismo período, de los 118,631 nuevos empleos creados respecto al primer trimestre de 2025, 98,127 correspondieron a ocupaciones informales, equivalentes al 82.7 % del total. Asimismo, la categoría de trabajadores por cuenta propia aumentó en 74,243 personas, mientras que, dentro del sector informal, ese grupo registró un incremento de 76,325 ocupados, según la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT).
Richard no es el único que ha encontrado en las patronales una forma de ganarse la vida. Hace poco más de un año, la ecuatoriana Claudia Velázquez llegó a República Dominicana junto con su familia y decidió instalar una carpa para vender productos en estas celebraciones. A partir de ese momento, se han dedicado a vender juguetes para niños y niñas, prendas y pergaminos.
Con la carpa que lleva por nombre 'Artesanías Samy', Velázquez asegura haber recorrido cerca de 39 localidades del país.
"Vivimos de esto. Hay partes donde sí nos va bien, pero en otras no; depende del lugar. Si es una patronal de nueve días, nos quedamos ahí los nueve días hasta que termina. Después de dos o tres días ya nos vamos a otro lugar. Así se pasa de fiesta en fiesta o patronales".
Claudia Velázquez
Vendedora
Señala que la planificación de cada traslado también ha cambiado con la tecnología. Mientras antes dependían de recomendaciones de otros comerciantes, ahora utilizan plataformas digitales para identificar las próximas festividades.
"A veces nos enteramos por otras personas, pero ahora también por Google o Facebook", explica.
Añade, además, que tanto ella como su esposo y sus tres hijos participan en este negocio








Un negocio que también atrae a nuevos emprendedores
El recorrido de las patronales también ha abierto espacio para personas que recientemente decidieron emprender.
Ismael comenzó hace aproximadamente seis meses con una carpa de bebidas, motivado por las ganas de producir algo de dinero, y ya ha participado en celebraciones realizadas en Santiago, Santiago Rodríguez y Monte Cristi.
En su negocio de bebidas señala que ofrece preparados elaborados con jugos naturales y artificiales, además de bebidas con alcohol para adultos y opciones sin alcohol para niños.
"Vendemos productos artificiales, tanto como naturales y mixtos. Algunos se preparan con jugos artificiales y naturales agregándoles un poquito de alcohol, y también tenemos opciones para niños", explica.





Aunque todavía evalúa los resultados de esta actividad, reconoce que los ingresos son variables.
Las fiestas patronales suelen durar apenas unos días en cada municipio. Para estos comerciantes, sin embargo, el trabajo no termina cuando concluye una celebración. Mientras las luces se apagan en un pueblo, en otro comienza el montaje de una nueva festividad y, con ella, una nueva oportunidad para vender.
Compartir esta nota
