La rendición de cuentas del presidente Luis Abinader presenta avances en estabilidad macroeconómica e institucional que deben reconocerse. Sin embargo, desde una perspectiva técnica, la meta de duplicar la economía al 2036 exige tasas sostenidas "cercanas al 6 % o 7 % anual", acompañadas de mejoras sustanciales en productividad y formalización laboral. Con crecimientos recientes por debajo de ese nivel, el desafío es estructural y matemático, no discursivo.

En materia fiscal, aunque la deuda ha descendido respecto al pico pandémico, el país mantiene una presión tributaria baja y un gasto público altamente rígido. Sin reformas estructurales que fortalezcan los ingresos permanentes y mejoren la calidad del gasto, será difícil financiar una transformación económica profunda y sostenible.

El desarrollo no se mide por la cantidad de obras ejecutadas, sino por la calidad del crecimiento y su impacto en la movilidad social. Mientras persistan altos niveles de informalidad y pobreza, el debate debe centrarse en productividad, capital humano y valor agregado.

Asimismo, la lucha contra la corrupción requiere resultados verificables: sentencias firmes, recuperación efectiva de recursos y sistemas de control preventivos robustos. Sin integridad institucional plena y eficiencia en el uso de los fondos públicos, cualquier estrategia de desarrollo corre el riesgo de debilitarse en el tiempo.

Jesús Geraldo Martínez

Economista

Dominicano, consultor, con amplia experiencia profesional en regulación y supervisión del sector financiero, destacado por sus conocimientos en gerencia, finanzas bancarias, gestión de riesgos, administración y optimización de portafolios, investigación económica, planificación estratégica, análisis de riesgos financieros y sectoriales, análisis y estructuración de bases de datos, econometría, estadística, diseño y aplicación de modelos de pruebas de estrés.

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