Para el ministro de Hacienda y Economía, Magín J. Díaz, la pobreza infantil representa un desafío económico de largo plazo: muchos de los niños y jóvenes menores de 15 años en esta condición, integrarán la fuerza laboral en el futuro con la que el país deberá sostener su crecimiento durante las próximas décadas.
Díaz situó la reducción de la pobreza infantil y la mejora del aprendizaje entre las condiciones necesarias para elevar la productividad económica a largo plazo. Aunque la pobreza infantil se ha reducido considerablemente en los últimos 10 años, el porcentaje actual es casi el doble que la tasa de pobreza promedio a nivel nacional.
En 2026, el país cuenta con aproximadamente 52 personas dependientes por cada 100 en edad de trabajar, una relación cercana a su mínimo histórico, según planteó.
Esa proporción volvería a aumentar hacia mediados de siglo, a medida que envejezca la población. Los niños de hoy serán una parte decisiva de la fuerza productiva.
La educación es la otra pieza del desafío. Díaz reconoció avances en los resultados académicos, pero advirtió sobre la distancia que aún separa a República Dominicana de los países con mejor desempeño.
Para el ministro, estas limitaciones ayudan a explicar por qué el país debe pasar de un crecimiento impulsado principalmente por más capital y trabajo, a otro apoyado en mayores niveles de productividad.
"Mejorar los resultados educativos será más difícil, además, si una proporción elevada de niños continúa creciendo en hogares pobres".
Un desafío estructural en medio de presiones inmediatas
El planteamiento de Díaz fue hecho en un momento en que el Gobierno está destinando recursos adicionales a proteger a la población de aumentos repentinos en los precios internacionales.
Los subsidios a los combustibles acumulan RD$ 36,000 millones a la fecha y se estima que podrían alcanzar RD$ 50,000 millones en el año si persiste el conflicto en el Medio Oriente.
En este sentido, Díaz sostuvo que la presión no proviene solo del petróleo sino también de los derivados.
Desde comienzos de año, el precio del crudo WTI había aumentado un 68 %, mientras que se observa a un incremento de 130 % en el diésel. A ello se suman los aranceles estadounidenses y las tasas de interés elevadas en ese país, que afectan la contratación de nueva deuda.
Pese a esas dificultades, la economía dominicana creció 4.5 % entre enero y julio, según las cifras expuestas por el ministro. También destacó el aumento de la inversión pública: a agosto, el gasto de capital superaba en 34.4 % el nivel del mismo período de 2025.
Ese desempeño permite atender la coyuntura, pero Díaz colocó el mayor reto fue que la capacidad de crecer en el futuro dependerá, en buena medida, de lo que el país haga hoy por los niños que viven en pobreza y por la calidad de la educación que reciben.
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