El ingeniero Luis Molina Achécar, presidente del Centro Financiero BHD, planteó este lunes ante la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR) que el modelo de crecimiento que sostuvo al país durante las últimas tres décadas llegó a su límite natural, y que sin un salto hacia la productividad, la innovación y la reforma educativa, la economía dominicana corre el riesgo de estancarse justo cuando más cerca está de convertirse en una economía de ingreso alto.
"Los países no prosperan simplemente porque tengan más recursos, mejor geografía o mejores políticas económicas; prosperan cuando cuentan con instituciones que generan los incentivos adecuados para invertir, innovar, trabajar y participar en la economía", citó Molina Achécar, apoyándose en la tesis de Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, ganadores del Nobel de Economía 2024, para explicar el avance dominicano de los últimos 35 años.
El umbral peligroso
El diagnóstico que presentó Molina Achécar es preciso y tiene un número concreto: el PIB per cápita dominicano equivale hoy al 32 % del de Estados Unidos, medido en paridad de poder de compra. Chile se estancó al llegar al 42 %, México al 35 % y Brasil al 30 %. La República Dominicana ya está dentro de ese rango.
"Estamos llegando al momento de la trampa de los ingresos medios", advirtió, citando al economista Raúl Féliz. "En una primera etapa, el crecimiento se logra con inversión; pero al llegar al nivel de ingreso mediano alto, ya la inversión no basta: se necesita productividad y adopción de nuevas tecnologías."
El dato de partida que usó para contextualizar el avance es elocuente: en 1990, el PIB per cápita dominicano representaba el 65 % del promedio mundial; en 2025, lo supera en un 12 %. El Fondo Monetario Internacional, señaló, estima que con las políticas adecuadas el país tiene potencial para convertirse en una economía avanzada en los próximos 40 años.
Tres retos, una advertencia
Molina Achécar organizó su ponencia —titulada Reflexiones sobre el rol de la empresa y la cultura en el progreso económico y social— en torno a tres desafíos que consideró prioritarios.
El primero, y el que describió como "el más urgente e importante", es la reforma educativa. Desde 2013 a la fecha, el Estado destinó unos 50 mil millones de dólares al Ministerio de Educación "con magros resultados", dijo, y cuestionó abiertamente el costo de oportunidad: "Hemos dejado casi una generación con educación deficiente."
El segundo reto es sostener el crecimiento con base en productividad e innovación para alcanzar el grado de inversión. Mencionó la estrategia Meta RD 2036 como plataforma público-privada para ese objetivo, pero advirtió que el FMI llama a ir más lejos: completar la reforma eléctrica, reducir la informalidad laboral y mejorar el clima empresarial.
El tercero es la inteligencia artificial. "Las empresas de nuestro país no podemos quedarnos atrás", dijo Molina Achécar, y llamó a adoptar las nuevas tecnologías con diligencia, al tiempo que valoró las iniciativas bipartidistas en Estados Unidos y el diálogo en Naciones Unidas para establecer marcos de gobernanza sobre los sistemas de IA más avanzados.
Capital social y cultura
Un hilo conductor de la ponencia fue el concepto de capital social —definido por el Banco Mundial como "el conjunto de redes, normas y cooperación de una sociedad para lograr objetivos comunes"— como condición necesaria para el progreso. Molina Achécar recordó que los grandes pactos de los años noventa —el Pacto de Solidaridad Económica y el Pacto por la Democracia— surgieron en momentos de crisis y demostraron que la concertación entre sectores divergentes es posible.
"No hay que esperar a que la crisis nos obligue a dialogar; construir consensos a tiempo es siempre menos costoso".Luis Molina Achécar
Presidente del Centro Financiero BHD
Apoyándose en Francis Fukuyama y en las experiencias de Corea del Sur, Singapur, Alemania y Japón, argumentó que el despegue económico de esos países corrió en paralelo a un proyecto deliberado de formación ciudadana. "Desarrollo económico y formación ciudadana, cuando avanzan juntos, logran mayores niveles de prosperidad", sostuvo.
Cerró su intervención con una cita del filósofo renacentista Giovanni Pico della Mirandola: "No te hemos dado ni un lugar fijo, ni una forma propia, ni una función alguna que te sea peculiar; para que tú mismo, como hombre libre, y soberano artífice, te plasmes en la obra que prefieras." "La República Dominicana no tiene un destino fijo", concluyó. "Será lo que sus líderes y su gente decidan construir."
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