En los últimos días se ha difundido con fuerza una idea peligrosa en el ámbito financiero: que basta con esperar cuatro años para que una deuda desaparezca. Este mensaje, repetido por supuestos asesores e incluso promovido por algunos abogados, ha generado una falsa sensación de tranquilidad en muchas personas que creen haber resuelto su problema financiero cuando en realidad solo lo han pospuesto.
La verdad es clara y debe decirse sin rodeos: las deudas no se borran, no desaparecen; simplemente dejan de ser visibles en los sistemas de información crediticia.
En la República Dominicana, los historiales crediticios administrados por burós como DataCrédito hoy Equifax o TransUnion mantienen la información negativa por un período aproximado de 48 meses. Transcurrido ese tiempo, la deuda puede dejar de aparecer en el reporte, pero esto no significa que la obligación haya sido eliminada. Igual hará la Superintendencia de Bancos en su Central de Riesgos, a partir de 5 de mayo del 2026. Sin embargo, el acreedor ya sea un banco, una empresa de cobro como Templaris o Cobro Nacionales o cualquier entidad conserva intacto su derecho legal de cobro.
Aquí radica el error conceptual más común: confundir la visibilidad de la deuda con su existencia jurídica.
Cuando una deuda desaparece del buró, lo único que ocurre es que deja de ser visible para terceros en los sistemas de consulta. Sin embargo, internamente las entidades financieras pueden seguir registrándola y, más importante aún, la obligación sigue existiendo desde el punto de vista legal. En la práctica, esto significa que una persona puede aparentar estar “limpia” financieramente, mientras continúa arrastrando compromisos pendientes que pueden ser reclamados en cualquier momento.
Esta realidad contrasta con mensajes irresponsables que hoy circulan con frecuencia, como: “no pagues, eso se cae solo” o “espera cuatro años y nadie te puede cobrar”. Estas afirmaciones no solo son incorrectas, sino que pueden llevar a decisiones que afectan seriamente el acceso al crédito, la reputación financiera y la estabilidad personal de quienes confían en ellas.
Ahora bien, desde el punto de vista jurídico, tampoco es correcto afirmar que las deudas son eternas en todos los casos. Existe la figura de la prescripción, que implica la pérdida del derecho del acreedor a exigir el cumplimiento de la obligación después de cierto tiempo, siempre que no haya ejercido acciones de cobro.
En términos generales:
- El capital de la deuda puede prescribir a los 20 años.
- Los intereses prescriben a los 3 años.
Sin embargo, estos plazos no son absolutos. La prescripción puede interrumpirse si el acreedor realiza gestiones formales de cobro o si el deudor reconoce la deuda, lo que reinicia el conteo. Por ello, asumir que basta con “dejar pasar el tiempo” es una simplificación peligrosa que puede salir muy costosa.
Más allá del aspecto legal, hay una dimensión financiera que no debe ignorarse. Las personas que enfrentan sus deudas, negocian y buscan soluciones, logran reconstruir su historial crediticio más rápido, acceden a mejores condiciones y preservan su reputación dentro del sistema financiero. Por el contrario, quienes optan por esconder el problema y esperar que desaparezca suelen quedar excluidos del crédito formal, perdiendo oportunidades y, en muchos casos, enfrentando costos mayores en el largo plazo.
En definitiva, las deudas no se borran ni desaparecen con el tiempo; solo dejan de ser visibles en los burós de crédito, pero continúan existiendo, y aunque pueden prescribir bajo ciertas condiciones, veinte años el capital y tres años los intereses, esto depende de que el acreedor no haya demostrado intención de cobro.
La mejor estrategia siempre será actuar con responsabilidad: enfrentar la situación, negociar y proteger la reputación financiera. Porque, en materia de deudas, lo que no se ve… sigue contando. Creer que “el tiempo lo resuelve todo” en materia de deudas es uno de los errores financieros más costosos que puede cometer una persona.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
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