La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este martes la extensión de los programas HOPE (Haitian Hemispheric Opportunity through Partnership Encouragement) y HELP (Haitian Economic Lift Program) hasta el 31 de diciembre de 2028, como parte de una Resolución Continua de gasto federal. El texto pasa ahora al escritorio del presidente.
El empresario Fernando Capellán, presidente de Grupo M y principal impulsor de la iniciativa desde el sector privado dominico-haitiano, confirmó la aprobación en sus redes sociales y agradeció al congresista republicano Greg Murphy, quien lideró el cabildeo en la Cámara. "La extensión de #HOPEHELP por 2 años pasó ahora mismo en la Cámara de representantes y va rumbo al Presidente", escribió Capellán, quien también dejó claro que el objetivo de largo plazo sigue siendo una renovación de 10 años para atraer inversiones sostenibles.
Qué son HOPE y HELP y por qué importan a RD
Los programas HOPE y HELP, vigentes desde 2006 y 2010 respectivamente, otorgan acceso preferencial al mercado estadounidense a productos textiles fabricados en Haití. Su impacto directo en República Dominicana se concentra en la zona franca CODEVI, en Dajabón, donde operan unas 18,000 de las 26,000 plazas de empleo que dependen de estos beneficios arancelarios.
La cadena productiva es binacional: insumos y logística dominicana sostienen buena parte de la manufactura que sale desde suelo haitiano con sello HOPE/HELP. Cuando los programas vencieron en septiembre de 2025 sin renovación inmediata, las plantas redujeron turnos y la incertidumbre frenó nuevas inversiones. El Congreso los restauró de forma retroactiva en febrero de 2026, pero solo hasta fin de ese año.
El camino legislativo de esta semana
El Senado aprobó la extensión el 17 de agosto con apoyo bipartidista, como parte de la misma Resolución Continua que financia al gobierno federal hasta diciembre. La versión del Senado contemplaba dos años; la Cámara concilió ese texto y lo aprobó este martes, despejando el camino hacia la firma presidencial.
La aprobación llega en la primera semana de sesiones tras el receso de agosto, en un Congreso con agenda apretada antes de las elecciones de medio mandato de noviembre.
La meta que quedó pendiente: 10 años
Capellán y las asociaciones del sector, tales como ADOZONA y ADIH, celebran la extensión, pero insisten en que dos años no alcanzan para atraer inversión de largo plazo. Una renovación de una década, argumentan, daría certeza suficiente para que nuevas empresas instalen operaciones en la frontera y generen empleo en una de las zonas más vulnerables del Caribe.
Esa negociación seguirá en el próximo Congreso.
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