En República Dominicana no existe un programa integral de educación para un retiro saludable, lo que deja a miles de trabajadores sin preparación emocional, económica y social al momento de pensionarse o jubilarse.
Así lo consideró la presidenta de la Asociación Dominicana de Profesionales de la Psicología (Asodopsi), Abril María Arias Taveras, quién explicó que, tras cumplir con la edad y los años de servicio establecidos en la Ley 87-01 de Seguridad Social, muchas personas regresan a sus hogares sin un plan de vida ni orientación sobre cómo administrar su tiempo y recursos económicos, lo que genera altos niveles de estrés y ansiedad.
La especialista señaló que el impacto psicológico del retiro depende en gran medida de si este fue planificado o impuesto. Cuando la jubilación forma parte de un proyecto de vida, puede generar sentimientos de libertad, satisfacción personal, bienestar y mayor tiempo para la familia, los estudios, los viajes o el autocuidado. Además, destacó que este período puede fortalecer la participación comunitaria y el voluntariado.
Sin embargo, advirtió que cuando la pensión o jubilación no es planificada o se produce de manera obligatoria, puede provocar efectos negativos como tristeza, sensación de inutilidad, confusión de identidad personal y profesional, aislamiento social y angustia económica.
La psicóloga también alertó que en el contexto dominicano la preocupación financiera es uno de los factores más críticos, debido a que muchas pensiones no garantizan un nivel de vida adecuado, lo que incrementa la ansiedad, el estrés y la inseguridad sobre el futuro.
Entre los principales factores psicológicos asociados al retiro mencionó la ansiedad, el estrés, la desorientación, la pérdida del equilibrio emocional y el aislamiento social.
Recomendaciones para mantener una buena salud mental durante el retiro
La especialista recordó que la salud mental es un estado de bienestar donde las personas pueden enfrentar el estrés cotidiano. Es por ello que recomienda elaborar un plan de retiro, que incluya una agenda conductual que le permita estructurar su día, con rutinas diarias, mantener hábitos de ejercicio y cuidado del sueño, fortalecer las relaciones familiares y sociales, aprender nuevas habilidades, participar en actividades comunitarias y desarrollar proyectos personales o emprendimientos.
"Aprender nuevas cosas, como por ejemplo, si la persona le gusta pintar, anotarse en clase de artística; si quiere aprender un nuevo idioma, el uso de la tecnología… la persona debe tener en cuenta el que su vida no termina ahí", indicó
Asimismo, exhortó fortalecer las conexiones neuronales o neurológicas o cuidar el cerebro, aprendiendo por ejemplo, nuevas habilidades.
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