La posibilidad de que estaciones de combustibles retiren los pagos con tarjetas y transferencias encendió la preocupación entre consumidores, que ven en el uso obligatorio de efectivo un riesgo adicional para su seguridad al momento de comprar gasolina o gasoil.
En una consulta realizada por Acento, ante la pregunta: “¿Consideras que es riesgoso pagar en efectivo en las gasolineras, a raíz de que retirarán el pago con tarjetas y transferencias?”, la mayoría de los participantes respondió afirmativamente.
En el portal de Acento, el 76.51 % votó que sí considera riesgoso pagar en efectivo en las estaciones de combustibles, mientras que el 20.48 % respondió que no. En la red social X, el 64.3 % también respondió sí, frente a un 35.7 % que votó no.
Preocupación por seguridad
Los resultados reflejan el temor de una parte importante de los usuarios a tener que desplazarse con dinero en efectivo para abastecer sus vehículos, especialmente en horarios nocturnos, estaciones con alta circulación de personas o zonas donde los ciudadanos perciben mayor inseguridad.
La inquietud no se limita al riesgo de atracos. También incluye la incomodidad de retirar dinero antes de comprar combustible, la exposición al manejar montos mayores en efectivo y la pérdida de facilidad para llevar control de gastos mediante tarjetas o pagos digitales.
Aunque se trata de una consulta digital y no de una medición científica, los resultados muestran una percepción clara entre los participantes: para muchos consumidores, pagar combustible solo en efectivo representaría un retroceso en comodidad, seguridad y formalidad.
Debate surge por posible retiro de pagos electrónicos
La preocupación ciudadana surge luego de que representantes de detallistas de combustibles plantearan retirar los pagos con tarjetas en estaciones del país, en reclamo por los costos asociados a las transacciones electrónicas y las comisiones bancarias. De acuerdo con reportes sobre el anuncio, la medida impactaría a cientos de estaciones de combustibles afiliadas a Anadegas.
El debate también coincide con la entrada en vigencia del aumento del impuesto a la emisión de cheques y pagos por transferencias electrónicas, que pasa de 0.15 % a 0.20 % desde el 3 de julio de 2026, conforme al calendario publicado por la Dirección General de Impuestos Internos.
El nuevo impuesto y el rol de los bancos
La Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana explicó que el impuesto a cheques y transferencias electrónicas equivale ahora a RD$ 2 por cada RD$ 1,000 en operaciones gravadas, y que las entidades financieras actúan como agentes de retención, por lo que descuentan el monto correspondiente y lo remiten a la DGII.
El impuesto no aplica a todas las operaciones. Entre las exenciones figuran transferencias entre cuentas de un mismo titular, retiros de efectivo del titular, pagos de impuestos al Estado y pagos relacionados con seguridad social y pensiones, según explicaciones publicadas sobre la aplicación de la nueva tasa.
Sin embargo, el malestar en el sector de combustibles también apunta a los costos de las tarjetas y al impacto que, según los detallistas, tienen las comisiones sobre el margen de ganancia de las estaciones.
Consumidores temen volver al efectivo
Para los usuarios, el punto central es práctico: si se retiran los pagos con tarjetas o transferencias, muchas personas tendrían que cargar efectivo para comprar combustible.
Ese escenario genera preocupación en un país donde los ciudadanos ya suelen tomar precauciones para retirar dinero, hacer pagos en la calle o manejar montos visibles en espacios públicos.
Además del riesgo de seguridad, la eliminación de pagos electrónicos afectaría a conductores que dependen de tarjetas de crédito, tarjetas corporativas, pagos digitales o transferencias para administrar sus gastos diarios, especialmente trabajadores independientes, mensajeros, taxistas, choferes de plataformas, empresas y familias que organizan su presupuesto a través de movimientos bancarios.
Una decisión con impacto directo en la vida diaria
El combustible es un gasto recurrente para miles de ciudadanos. Por eso, cualquier cambio en la forma de pago tiene un efecto inmediato en la vida cotidiana.
La eventual eliminación de pagos con tarjetas y transferencias no solo enfrentaría a gasolineras, bancos y autoridades tributarias, sino también a consumidores que esperan mantener opciones seguras, modernas y trazables para realizar sus compras.
Mientras los sectores involucrados buscan una salida, los resultados de la consulta de Acento muestran que una parte mayoritaria de los participantes percibe el pago exclusivo en efectivo como un riesgo.
La discusión, más allá del costo financiero de las transacciones, coloca sobre la mesa un tema sensible: en un contexto de inseguridad ciudadana, obligar a los usuarios a manejar efectivo puede convertirse en una carga adicional para quienes solo buscan llenar el tanque y continuar su camino.
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