Solicitar un préstamo puede ser una decisión financiera inteligente cuando el dinero se destina a adquirir una vivienda, financiar un vehículo necesario, ampliar un negocio, invertir en educación o atender una necesidad importante. Sin embargo, también puede convertirse en una carga difícil de manejar cuando se toma apresuradamente, sin analizar el costo real ni evaluar la capacidad futura de pago.
El problema no siempre está en el préstamo. Con frecuencia está en la forma en que se solicita. Muchas personas prestan toda su atención al monto que recibirán o al valor de la cuota mensual, pero pasan por alto otros elementos que pueden terminar afectando seriamente sus finanzas.
Antes de firmar un contrato, conviene identificar los errores más frecuentes y saber cómo evitarlos.
Primer error: solicitar el préstamo sin calcular la capacidad real de pago. Que una entidad financiera esté dispuesta a prestar una determinada cantidad no significa necesariamente que el cliente pueda pagarla cómodamente. El banco evalúa el riesgo conforme a sus políticas, pero corresponde al solicitante determinar si la cuota cabe realmente dentro de su presupuesto familiar.
La capacidad de pago no debe calcularse tomando únicamente el salario y restándole las deudas existentes. También deben considerarse los gastos de alimentación, vivienda, educación, transporte, salud, seguros, servicios básicos, ayudas familiares, recreación y ahorro.
Una persona podría calificar para una cuota de RD$ 30,000 mensuales, pero si después de pagarla queda sin recursos para cubrir una emergencia, el préstamo resulta excesivo para su realidad económica.
Segundo error: pedir prestado sin definir claramente para qué se utilizará el dinero. No es igual endeudarse para adquirir un activo productivo que tomar un préstamo para financiar gastos cotidianos. Cuando una persona solicita dinero para completar el supermercado, pagar servicios atrasados o cubrir otras deudas sin haber corregido el déficit de su presupuesto, probablemente está posponiendo el problema.
Antes de solicitar un préstamo debe responderse una pregunta sencilla: ¿esta deuda resolverá una necesidad concreta o solamente trasladará mis dificultades financieras hacia el futuro?
Todo financiamiento debe tener un propósito definido y, preferiblemente, producir un beneficio cuya duración sea igual o mayor que el plazo de la deuda.
Tercer error: comparar únicamente la tasa de interés anunciada. La tasa es importante, pero no representa por sí sola el costo completo del financiamiento. A los intereses pueden agregarse gastos de cierre, comisiones, seguros de vida, seguros del bien financiado, gastos legales, tasaciones y otros cargos.
Por ejemplo, una entidad podría ofrecer una tasa ligeramente inferior, pero cobrar gastos iniciales y mensuales que hagan el préstamo más costoso que otra oferta con una tasa nominal un poco mayor.
Por esa razón, el solicitante debe preguntar por el costo financiero total y por la tasa efectiva anual. Esta última permite aproximarse mejor al verdadero precio del dinero, incorporando cargos relacionados con el crédito.
Cuarto error: aceptar la primera oferta sin comparar. La fidelidad hacia una entidad bancaria puede ser valiosa, pero no debe impedir que el cliente compare. Las condiciones pueden variar entre bancos, asociaciones de ahorros y préstamos y otras entidades autorizadas.
Antes de tomar una decisión, conviene solicitar por lo menos tres cotizaciones que presenten el mismo monto y plazo. La comparación debe incluir tasa, cuota, seguros, gastos de cierre, penalidades, requisitos de garantías y monto total que se pagará durante la vida del préstamo.
Comparar no significa elegir automáticamente la cuota más baja. Una cuota menor, lograda mediante un plazo más largo, puede provocar que el cliente termine pagando una cantidad mucho mayor de intereses.
Quinto error: extender demasiado el plazo para reducir la cuota. Una cuota baja puede producir una falsa sensación de comodidad. Cuando el plazo aumenta, el préstamo permanece más tiempo generando intereses.
Imagine dos financiamientos por el mismo monto y a la misma tasa. El que se paga en cinco años tendrá una cuota mayor que el contratado por ocho años, pero normalmente implicará un desembolso total menor. La decisión correcta debe equilibrar una cuota manejable con el menor plazo posible.
No se debe observar únicamente cuánto se pagará cada mes, sino cuánto se habrá pagado al finalizar el contrato.
Sexto error: no verificar el historial crediticio antes de presentar la solicitud. El historial crediticio refleja cómo una persona ha administrado sus compromisos anteriores. Atrasos, balances pendientes o errores en los registros pueden reducir la posibilidad de aprobación o provocar que el financiamiento sea ofrecido en condiciones menos favorables.
Antes de solicitar el préstamo, el interesado debería consultar su información crediticia y verificar que todos los datos sean correctos. La Superintendencia de Bancos ofrece este servicio gratuitamente mediante ProUsuario.
Conocer previamente la situación crediticia permite corregir errores, saldar pequeños atrasos y evitar solicitudes sucesivas que podrían ser rechazadas.
Séptimo error: comprometer ingresos extraordinarios o inestables. Bonificaciones, horas extras, comisiones variables y trabajos ocasionales pueden aumentar los ingresos durante algunos meses, pero no siempre estarán disponibles durante todo el plazo del préstamo.
La cuota debería poder pagarse principalmente con los ingresos fijos y recurrentes. Los recursos extraordinarios pueden utilizarse para realizar abonos al capital, crear un fondo de emergencia o reducir anticipadamente la deuda, pero no deberían ser indispensables para mantenerse al día.
También es prudente preguntarse qué ocurriría si los ingresos familiares disminuyeran temporalmente o apareciera un gasto médico inesperado.
Octavo error: firmar sin leer el contrato y la tabla de amortización. En el contrato se encuentran las condiciones que regirán la relación durante varios años. Allí deben revisarse la tasa, la posibilidad de variación, el plazo, la fecha de pago, los cargos por mora, los seguros, las garantías, las consecuencias del incumplimiento y las condiciones aplicables a los pagos anticipados.
La tabla de amortización permite observar cuánto de cada cuota se destinará a intereses y cuánto reducirá efectivamente el capital. Durante los primeros años de muchos préstamos, una proporción importante del pago puede corresponder a intereses.
Nadie debería sentirse incómodo por solicitar explicaciones. Firmar sin comprender no elimina posteriormente las obligaciones asumidas.
Noveno error: no preguntar qué ocurrirá cuando termine la tasa fija. Algunos préstamos se ofrecen con una tasa fija durante un período determinado y ajustable posteriormente. El cliente puede organizar su presupuesto utilizando la cuota inicial y sorprenderse cuando la tasa sea revisada.
Antes de firmar debe preguntar cuánto tiempo permanecerá fija, con qué frecuencia podrá modificarse y cuál sería la cuota bajo escenarios de tasas más altas. Esta precaución es especialmente importante en financiamientos de largo plazo.
Décimo error: tomar un préstamo sin conservar un fondo de emergencia. Algunas personas utilizan todos sus ahorros para cubrir el inicial, los gastos de cierre o una compra y comienzan a pagar el préstamo sin reserva alguna. Ante la primera emergencia, recurren nuevamente a la tarjeta de crédito o a otro financiamiento.
Lo recomendable es conservar recursos suficientes para cubrir varios meses de gastos esenciales y cuotas. El fondo de emergencia no es dinero ocioso: es la protección que evita que un inconveniente temporal se convierta en morosidad.
El mejor préstamo no es necesariamente el que entrega más dinero ni el que presenta la cuota inicial más baja. Es aquel cuyo propósito está claramente definido, ofrece condiciones transparentes y puede pagarse sin sacrificar las necesidades fundamentales de la familia.
Tu Consultorio Financiero es una columna desarrollada por Jesús Geraldo Martínez sobre finanzas personales, para orientar a las personas con conocimientos básicos en finanzas y economía a mejorar su entendimiento. Para consultar con el autor puede escribir al correo abogadojesus@icloud.com, o en Instagram @Jesusgeraldomartinez.
Compartir esta nota
