La Asociación de Promotores y Constructores de Viviendas del Cibao (Aprocovici) advirtió que el aumento acumulado de 20 % al salario mínimo de los trabajadores de la construcción presionará los costos de los proyectos inmobiliarios y podría elevar hasta 6 % el precio final de las viviendas.
El incremento, establecido mediante la Resolución CNS-04-2026 del Comité Nacional de Salarios, será aplicado en dos etapas: 12 % inicialmente y otro 8 % a partir de junio de 2027. El gremio reconoce el derecho de los trabajadores a mejorar sus ingresos, pero sostiene que el ajuste tendrá un impacto sobre una actividad en la que los proyectos suelen estructurarse, financiarse y venderse con meses o años de anticipación.
Aprocovici citó datos del Banco Central y de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) para señalar que, a julio de 2026, la inflación interanual era de 5.47 %, mientras que el Índice de Costos Directos de la Construcción de Viviendas registraba una variación interanual de 2.08 %.
Según el gremio, el incremento salarial se suma a otros factores que presionan los costos de construcción, entre ellos los gastos logísticos asociados a los materiales y la incertidumbre sobre los precios de los combustibles. La asociación sostiene que esta combinación podría afectar la inversión, el ritmo de ejecución de los proyectos y la oferta de viviendas.
El problema para proyectos ya vendidos
Uno de los principales puntos señalados por Aprocovici son las viviendas que fueron vendidas antes de conocerse el aumento salarial. El gremio sostiene que los precios acordados no pueden modificarse automáticamente ante cada incremento de los costos de construcción, por lo que las variaciones no previstas pueden reducir los márgenes de los proyectos y afectar su viabilidad.
El presidente de Aprocovici, Mario Bonilla, planteó la necesidad de buscar un equilibrio entre la mejora de los ingresos de los trabajadores y la posibilidad de mantener viviendas a precios accesibles para las familias.
“Queremos que nuestros trabajadores ganen más y mejor. Pero también necesitamos preservar la capacidad de producir viviendas a precios que las familias puedan pagar. Cuando una decisión modifica de manera importante la estructura de costos de una industria, sus consecuencias deben analizarse junto a quienes tienen la responsabilidad de ejecutar, financiar y entregar esos proyectos”, expresó.
La asociación propuso evaluar técnicamente el impacto del aumento sobre los costos, el empleo y la inversión, así como establecer una mesa de diálogo entre autoridades, trabajadores y empresas del sector. También planteó incorporar mayor gradualidad y previsibilidad a futuras modificaciones que incidan en los costos de los proyectos inmobiliarios.
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