El director general de la Dirección General de Aduanas (DGA), Nelson Arroyo Perdomo, convocó este martes una rueda de prensa para responder a las denuncias sobre el volumen de mercancías que ingresan a la República Dominicana bajo régimen de tránsito internacional con destino a Haití. Su argumento central: el país está obligado por compromisos internacionales a permitir ese flujo comercial, y bloquearlo implicaría violar esos acuerdos.

El funcionario reconoció que el tránsito de mercancías hacia el vecino país creció de forma sostenida en los últimos años y que la crisis política y de seguridad en Haití agravó la situación. Las bandas armadas tomaron el control de los principales puertos haitianos, en particular el de Puerto Príncipe,  lo que encareció los fletes y dejó sin operatividad normal a la infraestructura portuaria del país vecino. Ante ese escenario, una proporción creciente de los contenedores con destino a Haití entra por puertos dominicanos, principalmente Río Haina, y cruza por tierra hasta la frontera.

Arroyo subrayó que Haití importa entre el 80 y el 90 por ciento de los productos que consume, lo que convierte al tránsito internacional en un canal crítico para el abastecimiento de su población. Cortar ese flujo, dijo, no es una opción legal ni humanitaria.

Nuevas medidas de control

La DGA anunció que reforzará la trazabilidad de las mercancías que circulan bajo ese régimen. Las patanas deberán salir hacia la frontera antes del mediodía para que los funcionarios aduaneros puedan verificar que los cargamentos crucen efectivamente al territorio haitiano, en cumplimiento de lo que establece el artículo 290 de la Ley 168-21, que define el tránsito internacional como el paso efectivo de mercancías extranjeras por el país.

La medida responde a una práctica que la DGA busca erradicar: camiones que ingresan con declaración de tránsito hacia Haití pero que no completan el cruce fronterizo, lo que desnaturaliza el régimen y genera distorsiones en el mercado interno.

Arroyo estuvo acompañado en la rueda de prensa por el subdirector Operativo, Anulfo Pascual; la subdirectora Técnica, Raquel Soriano; y el asesor general, Gabino José Polanco.

El contexto haitiano

La escalada de violencia en Haití agudizó el problema logístico que empuja más carga hacia el corredor dominicano. A finales de agosto, una coalición de pandillas atacó la comunidad agrícola de Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, y dejó 47 muertos y más de 50 secuestrados. El Gobierno haitiano declaró a todas sus fuerzas de seguridad en máxima alerta, mientras Estados Unidos urgió al Consejo de Seguridad de la ONU a renovar el mandato de la Fuerza de Supresión de Pandillas, que vence a finales de septiembre.

Ese clima de inseguridad es el que, según Arroyo, explica por qué una mayor cantidad de contenedores circula por territorio dominicano: los operadores internacionales evitan los puertos haitianos y redirigen la carga.