Fui con mi familia a disfrutar del Festival más colorido del Cibao, el que se celebra cada año en el pueblo de la eterna primavera. El Festival de las Flores de Jarabacoa acaba de cumplir 15 años. La edición más reciente se celebró en el Parque de La Confluencia, del 4 al 7 de junio de 2026. Este evento cultural y comunitario se ha convertido, para bien y salud del turismo alternativo, en un espacio lúdico en el que convergen, de manera armónica, el gusto por la belleza de las flores, el arte, la artesanía, la música y la alegría del pueblo.
Tal como se anunció en Diario Libre: “Durante cuatro días, residentes y visitantes podrán disfrutar de una amplia programación que incluye actividades culturales, exposiciones pictóricas, muestras artesanales, gastronomía, espacios para emprendedores y comerciantes locales, así como la participación de invitados provenientes de distintos pueblos del país, en una gran celebración que resalta la identidad y el desarrollo de la región”. Lo Dicho se queda corto, pues allí se apreciaba mucha algarabía, música en vivo (Fernando Villalona, una noche, en otra Fefita la Grande, entre otros cantantes). Fue un evento bien organizado y calibrado.
Uno de los momentos más épicos fue el desfile de las embajadoras de las flores, vimos pasar la carroza hermosamente decorada con flores diversas y con marcas espléndidas y llamativas, al igual que del desfile de los caballos. Un performance espectacular. Es algo que, a decir verdad, yo solo lo había visto en San Miguel de Allende en México y el Festival de las Flores de Medellín, Colombia.
Todo lo dicho nos recuerda que la oferta turística se diversifica y se consolida no solo con colocación de publicidad y discursos de propaganda, sino que amerita algo más sustancial: el trabajo tesonero de los agentes comunitarios, de gente que al igual que yo, lo apuesta todo al desarrollo real del turismo cultural y comunitario. Tenemos ya un Festival de las Flores valioso, sólido, variopinto y concertante; algo que refresca y le da otro matiz y otra cara al turismo que se promueve en este municipio (Jarabacoa), el quinto polo turístico de República Dominicana
Ahora los organizadores tendrán que sentarse y trabajar la dimensión internacional de este festival, lo que implica desarrollar la cadena de valor turístico y sus eslabones, es decir, trabajar de la mano con los agentes y los sectores claves para coordinar los productos, esfuerzos y servicios que favorezcan la experiencia integral de los participantes y los viajeros. Esta cadena incluye eslabones relevantes como transporte, alojamiento y gastronomía, diversión dentro y posevento, y las actividades de apoyo como marketing, agencias de viaje locales e internacionales, así como la integración de la comunidad.
El Festival me encantó y lo vamos a promover de modo oportuno a través de Quieroloma.
Las flores al igual que los pájaros existen desde tiempos inmemoriales. Solo que, a veces pasamos por camino e ignoramos su perfume, su belleza y su canto. Por algo el poeta Pablo Neruda escribió:
Flor, no te culpo, estoy, seguro de
que te digo
y para que florezcas donde debes
florecer, en todas las ventanas,
flor,
yo lucho
y canto desde ahora, como canto.
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