La Fiscalía brasileña ha reclamado más de 100 millones de dólares a Shell Brasil por su presunta responsabilidad en los daños vinculados al cambio climático, tras las inundaciones mortales que afectaron el sur de Brasil en 2024.
El argumento central es que la responsabilidad de la filial debe guardar proporción con la contribución histórica de su empresa matriz a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, estimada en un 2 %.
Una demanda por responsabilidad empresarial
El caso se inscribe en un debate jurídico internacional sobre hasta qué punto las compañías productoras de combustibles fósiles pueden responder económicamente por los daños asociados al calentamiento global.
La reclamación se fundamenta en la relación entre las emisiones históricas atribuidas al grupo empresarial y las consecuencias de los fenómenos climáticos extremos.
Sin embargo, para determinar la responsabilidad legal de Shell sería necesario establecer los fundamentos concretos de la demanda, la metodología empleada para calcular la indemnización y el vínculo causal alegado entre las emisiones de la compañía y los daños reclamados.
Las inundaciones de 2024 dejaron una profunda huella en Brasil
Las lluvias torrenciales registradas entre abril y mayo de 2024 provocaron una de las mayores catástrofes de la historia reciente del estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil.
El desastre causó centenares de muertes, desplazó a cientos de miles de personas y dejó importantes daños en viviendas, carreteras, infraestructuras y actividades económicas.
El episodio también reabrió el debate sobre la preparación de las ciudades frente a las inundaciones, el mantenimiento de los sistemas de protección y la necesidad de adaptar las infraestructuras a los riesgos climáticos.
Un análisis de World Weather Attribution, publicado en junio de 2024, concluyó que el cambio climático hizo aproximadamente el doble de probable un episodio de lluvias de esa magnitud. El fenómeno de El Niño también contribuyó a las condiciones meteorológicas registradas.
Shell ha defendido públicamente su posición frente a este tipo de litigios y ha cuestionado que las demandas contra empresas individuales sean una vía eficaz para resolver un problema que, según sostiene, requiere cooperación internacional y cambios en el conjunto del sistema energético.
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