Fue breve. Fue directo. Fue contundente.
Desde el corazón del Estadio Olímpico Félix Sánchez, el presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, pronunció la frase que el continente estaba esperando: "¡Quedan abiertos los Juegos Centroamericanos y del Caribe!"
Nada más. Nada menos. Las palabras justas para un momento histórico.
La declaratoria del mandatario marcó el inicio formal de la justa deportiva más importante de la región, que por primera vez en décadas vuelve a suelo dominicano. El estadio, repleto de atletas, delegaciones y miles de aficionados, estalló en una ovación que recorrió cada rincón de Santo Domingo.
Con ese gesto, la República Dominicana no solo abrió sus puertas al continente: reafirmó su capacidad de organizar eventos de talla internacional y su compromiso con el deporte como motor de identidad nacional.
La llama está encendida. Los Juegos, en marcha
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