Hoy: Francia vs Inglaterra a las 5:00 PM en el Hard Rock Stadium de Miami en el partido que definirá la tercera y cuarta posición del Mundial. Mañana se jugará la gran final del Mundial: España contra Argentina a las 3:00 PM en el MetLife Stadium de East Rutherford, New Jersey. A pesar de que España será el local, ambas selecciones saldrán con sus respectivas equipaciones principales: España con su camiseta roja, y Argentina con su tradicional albiceleste.
‘El fútbol es un reflejo de la condición humana donde se manifiestan emociones universales como la pasión, la gloria y la tragedia’, John Carlin, periodista y escritor británico, criado en Argentina y que reside en España.
Carlin es uno de los analistas más finos del fútbol, deporte al que ve más allá de una simple patada de balón porque este sintetiza todo lo que nos hace humanos, congregando multitudes en torno a una narrativa de éxito, fracaso o redención.
En su momento fue un duro crítico de Messi tras firmar un contrato con Arabia Saudita para convertirse en embajador turístico de esa dictadura monárquica.
Carlin fue uno de los mejores amigos de Nelson Mandela. Autor del libro ‘El factor humano’ que describe las acciones de Mandela durante la Copa Mundial de Rugby en Sudáfrica en 1995.
El incómodo penúltimo partido
Hasta anoche quedaban miles de entradas disponibles para el penúltimo partido del Mundial que jugarán Francia e Inglaterra por el tercer lugar. Evidente muestra de que este es el partido que menos interés despierta del Mundial, el que nadie quiere jugar porque se trata de dos selecciones derrotadas en instancias de semifinal, que se presta para que los técnicos utilicen los jugadores que menos minutos han estado en el terreno de juego durante los anteriores seis partidos, una definición que no despierta ilusión, que no invita a la transpiración ni de jugadores ni técnicos porque entienden que jamás se ha competido por un tercer lugar, más bien se interpreta como el eslabón que simboliza el fracaso de un sueño que no pudo ser, y por eso nuestro amigo Daniel Riolo lo describió de la siguiente manera: " No vamos a fingir que nos interesa este partido, que no tiene ningún valor.
Este partido no tiene sentido. Nadie ha querido jugarlo jamás. No entiendo por qué no lo eliminan. Me parece ridículo hablar de esa estadística y del título de máximo goleador cuando se consigue en el partido por el tercer puesto; es grotesco. Hay que recompensar a los que han estado en la plantilla pero no han jugado hasta ahora. Hay que terminar con los suplentes" . Quizás no sea así para Kylian Mbappé, dueño de una desmesurada ambición por sus estadísticas y logros individuales, que puede aprovechar las indiferencias de un partido intrascendente y sin historia para tratar de ganar la Bota de Oro del Mundial, trofeo que puede ser adorno adicional a su ya extensa vitrina de logros personales, pero que su presencia en el once titular de Francia sólo alimentará la mediática acusación de ser un jugador más preocupado por sus éxitos individuales que de los premios colectivos. En Madrid y París saben mucho al respecto.
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