Por el tercer lugar, mañana: Inglaterra vs Francia a las 5:00 PM en el Hard Rock Stadium de Miami. La final: España vs Argentina, domingo a las 3:00 en el MetLife Stadium de East Rutherford, New Jersey. Hasta el momento se han marcado 297 goles en 102 partidos cuando solo quedan dos por disputar, para un promedio de 2.91 por partido, el más alto desde el Mundial de México 1970. Es posible que se supere la marca de los 300 goles.

‘Por un lado, canaliza el instinto gregario nacionalista, sirviendo de catarsis a los impulsos guerreros primitivos. Esto satisface el espíritu competitivo de los hombres de conciencia poco desarrollada. Sin embargo cabe preguntarse el porqué de esta inmensa atracción hacia el fútbol, sobrepasando a las otras actividades deportivas.

Creo poder explicarlo: el ser humano, al mismo tiempo que es atraído por impulsos cavernarios, también es objeto de una fascinación por lo sagrado. Y el fútbol reúne estos dos aspectos’, Alejandro Jodorowsky, escritor y cineasta chileno nacionalizado francés que ha mantenido una relación amor-odio con el fútbol, pero contrario a Borges, que catalogó al hincha como una persona estúpida, Jodorowsky ha dicho que estos no pueden ser tontos solo por amarlo, colocándose en el lado opuesto del fino escritor argentino al afirmar que el fútbol es amado porque es una experiencia emocional profunda y compartida, pero también critica el excesivo fanatismo que genera, y el gran negocio oculto que hay detrás de cada Mundial.

El secreto del éxito

¿Por qué España y Argentina jugarán la final del Mundial? ¿Qué hicieron bien sus jugadores y equipos técnicos? ¿Qué en especial tienen ambas selecciones para ser las únicas sobrevivientes de este inédito Mundial de 48 países? Existe una sola respuesta: el juego colectivo.

Más allá del protagonismo de Messi en el onceno argentino y de la dependencia de España de las individualidades de Lamine, ambas selecciones, a diferencia de otras, colocaron el interés colectivo por encima de las ambiciones individuales, logrando absoluta coordinación y entendimiento entre sus jugadores, siempre apegados a los planes tácticos preestablecidos para hacer crecer la confianza que genera movimientos sincronizados, y el altruismo en donde nacen la solidaridad y el sacrificio grupal que siempre coloca los intereses del equipo por encima de cualquier codicia personal.

España y Argentina tienen eso en común, aunque disímiles en su forma de jugar y de encarar los partidos, en ambas selecciones dicta y manda el bien común, factor que no jugó papel protagónico en algunas selección consideradas como potencias mundiales del fútbol: Alemania y Brasil padecen carencia de identidad de juego. El camerino de Portugal estuvo dividido entre los que querían a Cristiano Ronaldo en el once inicial y los que no lo querían.

Las excesivas individualidades de Sorloth condenaron a Noruega al no pasarle el balón a Haaland en un momento que los Nórdicos podían contener las aspiraciones de Inglaterra en los cuartos de final. Francia fue víctima de las ambiciones de sus delanteros, al punto que el propio Dembelé, actual Balón de Oro, suplicó más colaboración en la presión, durante la pausa de mitad de tiempo en la derrota ante España, e Inglaterra sembró la división tras Bellingham cuestionar públicamente los planteamientos ofensivos del técnico Tuchel que colocaban como primera opción ofensiva a Kane por encima del propio Bellingham.

En las redes circula un video de una conversación táctica que protagonizaron Paredes y el técnico Scaloni durante los tres minutos de hidratación del segundo ‘cooling break’ del partido que los argentinos jugaron en cuartos de final ante Suiza, en donde el centrocampista le pedía a su entrenador más ayuda de los centrales para marcar al delantero centro de los suizos, a lo que Scaloni accedió reforzando la defensa con otro central, una muestra de humildad muy extraña entre los entrenadores de fútbol, muy acostumbrados a dictar órdenes.

El equipo español ha unificado criterios sin encontrar voces disonantes ante medidas drásticas que ha tomado Luis de la Fuente, que fue realizando ajustes en el equipo en la medida que el Mundial crecía para encontrar el once ideal que concretara la exhibición de fútbol colectivo ante Francia, sacrificando a Pedri, para muchos, el mejor centrocampista de la actualidad, para darle paso a Fabián, desplazando a Llorente del lateral derecho para entregárselo a Porro, utilizando a Baena por encima de Nico en el lateral izquierdo. Cambios que requieren de carácter de parte del entrenador, pero también de la humildad de los jugadores al reconocer que otros pueden hacer mejor el trabajo.

Por eso el médico argentino, Daniel Lopez Rosetti, insiste en explicar lo que es la Unión Temporoparietal, una región lejana del cerebro en donde radica el nosotros, el contexto colectivo, la cooperación grupal que ayuda a la socialización que busca el éxito común, que en el fútbol alcanza su éxtasis máximo en el gol, que provoca un derroche de dopamina, ese neurotransmisor químico que produce nuestro cerebro que nos lanza al placer y la felicidad, obviando el miedo, la duda y la incertidumbre, el secreto del éxito de España y Argentina para alcanzar la final del Mundial.