Cuartos de final: Francia 2 Marruecos 0. Francia se convierte en el primer semifinalista del Mundial. La selección de Marruecos se despide del Mundial y se dirige a Rabat en donde serán recibidos como héroes. Hoy: España vs Bélgica 3:00 PM. Mañana: Noruega vs Inglaterra 5:00 PM, Argentina vs Suiza 9:00 PM.
‘Qué manera de aguantar, qué manera de crecer, qué manera de sentir qué manera de soñar, qué maneras de aprender, qué manera de sufrir, qué manera de palmar, qué manera de vencer, qué manera de vivir, qué manera de subir y bajar de las nubes’, letras de la canción ‘Motivos de un sentimiento’ de Joaquín Sabina, en la que describe su pasión como hincha incondicional del Atlético de Madrid.
El exquisito y creativo cantautor español siempre ha dejado bien claro que sus simpatías por los ‘colchoneros’ nació por ser el equipo que representa la lucha contra el ‘gigante rico’ de la ciudad, el Real Madrid, que simboliza la clase dominante, la oligarquía y la monarquía española.
Las canciones de Sabina son poéticas, muchas autobiográficas en donde narra episodios personales, algunas veces tragicómicas, irreverentes, románticas y de desamor muy íntimas.
No solo es hincha del Atlético de Madrid, también le ha declarado su amor a Boca Junior, el equipo más popular de Argentina que representa a la clase trabajadora y las luchas sociales.
La venganza est un plat qui se mange froid
Una de las frases más célebres del escritor español Miguel Unamuno fue: ‘El fascismo se cura leyendo y el racismo viajando’, indicando así como el conocimiento y el contacto con otras culturas se convierten en herramientas para desmontar prejuicios y estereotipos.
Celeste Amarilla, la senadora paraguaya que llamó a Mbappé ‘camerunés colonizado’ entre otros insultos racistas, demostró su profundo odio por el jugador que le impidió a su país avanzar a la siguiente fase del Mundial, también dejando en evidencia su desconocimiento de la historia francesa posterior a la revolución. El desprecio muchas veces va de la mano con la ignorancia.
Maticemos: Por la abundancia de hijos y nietos de África, el ‘Equipe de France’ ha sido blanco de innumerables ataques racistas. ‘No me representan’ dijo en su momento Jean-Marie Le Pen, fundador del partido de extrema derecha, Frente Nacional, que pedía una Francia blanca y europea.
Lo que hoy se refleja en la selección francesa es el resultado de lo que ha sido su historia colonizadora expansiva que abarcó África, el Caribe, Oceanía y Asia durante los siglos XIX y XX, abriéndole las puertas a mucho habitantes de esas colonias para utilizarlos como trabajadores, principalmente en la reconstrucción de las ciudades que habían quedado en ruinas tras la Segunda Guerra Mundial.
Wilfried Mbappé, padre de Kylian, llegó muy joven a Francia huyendo de la extrema pobreza que vivía en Camerún. Se instaló en Bondy, un barrio obrero en las afueras de París. Mbappé, como muchos de los integrantes de la selección francesa, procede de esa Francia de los suburbios, de las marginalidades de Paris, Lyon, Marseille, Toulouse o Montpellier, en donde coinciden y abundan la pobreza y los inmigrantes, lugares que la Francia blanca y culta de Montmartre o Saint-Germain-des-Prés prefiere obviar pero que no puede ocultar.
Esos barrios han sido tristes escenarios de protestas callejeras que reclaman el absoluto derecho que les asiste: ser tratados como franceses. De allí se nutre el fútbol francés, muestra fehaciente de que este deporte va de la mano con esos Nadies que tanto nombró Galeano.
Desde hace varias décadas la presencia de jugadores de raza negra en la selección francesa molesta en algunos sectores que siempre encuentran respaldo en los partidos políticos de extrema derecha.
La mestiza seleccion francesa de Zidane, Thuram, Barthez y Desailly, campeona del Mundial de 1998, fue un festejo a la diversidad por parte de los que enfrentan el racismo y la xenofobia al llamar aquel equipo el "Black, Blanc, Beur" (negro, blanco, árabe) genuino representativo de lo que es hoy esa sociedad multicultural, aún lejos del ideal republicano que dice ‘libertad, igualdad y fraternidad’.
La victoria de la Francia de Mbappé, Dembelé y Olise fue una dulce venganza a los insultos racistas de una senadora ordinaria, ignorante y ‘despreciable’, como le llamó el mismo Mbappé. Muy bien dicen en Francia que la venganza es un plato que se sirve frío.
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