Fase de eliminación directa de dieciseisavos de final: Inglaterra 2 RD Congo 1, Bélgica 3 Senegal 2, Estados Unidos 2 Bosnia Herzegovina 0. Inglaterra, Bélgica y Estados Unidos avanzan a octavos de final. RD Congo, Senegal y Bosnia Herzegovina, hacer las maletas para sus respectivos viajes de retorno a casa con 13.5 millones de dólares en premios. Hoy: España vs Austria, Portugal vs Croacia, Suiza vs Argelia.
‘Ningún jugador es tan bueno como todos juntos’ , Alfredo Di Estéfano, jugador de River, Real Madrid y la selección española. Considerado como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Futbolista total y todoterreno. Líder genuino, maestro de la táctica y guerrero en las tensiones psicológicas.
Algunos románticos del fútbol argentino debaten sobre el mejor futbolista nacido en la tierra de Menotti. Di Estéfano entra siempre en la ecuación en la que también aparecen Maradona y Messi. El jugador que transformó al Real Madrid en el equipo más ganador de Europa conquistando cinco Copas de Europa y ocho Ligas de España.
Jamás jugó una Copa del Mundo por problemas políticos, lesiones o falta de clasificación. ‘Sin el equipo, un jugador nunca puede llegar a triunfar’, frase de Di Estéfano que explica la importancia del juego colectivo en detrimento del juego egoísta e individualista.
Tres remontadas y un pendiente
El fútbol es un deporte ilógico que extrañamente encuentra en su imprevisibilidad ese enigmático atractivo que lo caracteriza. Es canalla y traidor que muchas veces premia lo injusto y condena lo justo, porque esto no se trata de merecimientos ni de justicia.
No conoce de gratitudes ni de agradecimientos. Aquí solo cuenta que la pelotita penetre entre los palos y el travesaño del rival. El balón no sabe de dominios, no entiende de elegancia de juego ni de ocasiones creadas.
Recientemente escribimos en un PAF sobre el crecimiento del fútbol de las selecciones africanas. Resaltamos su fortaleza física, su capacidad de resistir en partidos de altas dosis de inversión de esfuerzos, su salto táctico y las capacidades técnicas de muchos de sus jugadores que hoy se exhiben en las ligas más exigentes de la UEFA.
Tras ver las tres remontadas que han dejado fuera de competencia a Costa de Marfil, RD Congo y Senegal durante las dos últimas fechas del Mundial, nos conduce a pensar que algunas de estas selecciones aún tienen margen de mejora en un aspecto tan elemental como importante en este fútbol de la posmodernidad como es el saber contemporizar, interpretar mejor la lectura de los partidos en determinados momentos, que otorga la capacidad de ralentizar los partidos o subir la marcha cuando la situación lo amerita.
La derrota en el fútbol es consecuencia de errores tácticos y desafortunadas tomas de decisiones, en donde también pueden influir el azar y alguna mala decisión arbitral, pero saber cómo, dónde, cuándo y a qué jugar cuando se tiene la ventaja en el marcador con el reloj entrando en el otoño de su conteo, es asunto aún pendiente para algunas selecciones africanas.
Tendencias de juego
El de Norteamérica es un Mundial que marca tendencias en maneras de jugar y de arbitrar. Son varias las selecciones que inician sus partidos con el saque lateral que impuso como normal el PSG de Luis Enrique, para generar una presión alta desde el mismo inicio que obligue al adversario a dividir el balón tras una asfixiante y tempranera defensa en el campo del adversario.
Otra tendencia repetitiva han sido los centros al área chica de la portería provocando excesivas presencias en esa zona, lo que disminuye la capacidad de maniobra de los porteros. Pocos centros se han dirigido al punto de penaltis, como ha sido la pauta histórica de balones parados, saques de esquinas o centros realizados por extremos y laterales.
Las presiones altas en bloques han disminuido en comparación con los Mundiales pasados. Se juega de manera más conservadora, asumiendo menos riesgos defensivos, priorizando el orden táctico tomando menos iniciativas, con un notable protagonismo de los centrocampistas y sus pases verticales que rompen líneas defensivas en la ejecución del juego directo.
Menos arte y menos gambeta, con más transiciones rápidas, más orden y capacidad de contemporizar, han hecho de la ofensiva de este Mundial menos atrevida a pesar de que el promedio de 2.95 goles por partido es relativamente alto comparado con el histórico 2.84 histórico de los Mundiales.
Otro factor que ha marcado tendencia ha sido la permisividad arbitral. Pocas tarjetas mostradas no necesariamente dice que ha sido un Mundial de poco contacto físico, sino que los árbitros han sido más cautelosos al momento de sancionar una infracción de contacto excesivo, principalmente durante la fase de grupos en donde intervinieron selecciones debutantes en el Mundial, pese a las ocho tarjetas rojas que se mostraron los 72 partidos de esa primera fase.
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