Grupo J: Argentina 2 Austria 0, Jordania 1 Argelia 2. Grupo I: Francia 3 Irak 0, Noruega 3 Senegal 2. Hoy, grupo K: Portugal Uzbekistán, Colombia RD Congo. Grupo L: Inglaterra Ghana, Panamá Croacia.
“Me da mucho gusto, me da la sensación que por el precio de las entradas, la gente trabajadora no tiene acceso a los estadios, pero sí tiene derecho a la alegría, por eso sale a las calles a festejar el triunfo de su equipo”, Jorge Valdano salió en defensa de la afición mexicana que fue criticada por salir a festejar el triunfo de México ante Corea del Sur.
Valdano fue parte de la selección argentina que conquistó la Copa Mundial de México 86. Compañero y socio de Maradona en los planteamientos de Bilardo. Exentrenador del Real Madrid, escritor y analista de fútbol. Valdano es considerado un intelectual que analiza el fútbol desde una perspectiva diferente. Progresista y crítico del neoliberalismo, Valdano suele analizar el vínculo que relaciona la política y el fútbol desde un enfoque sociológico.
Eterno Messi
Justo el día que se cumplían cuarenta años de los históricos goles maradonianos ‘La mano de Dios’ y el ‘Gol del siglo’, Messi, el genio insaciable e inagotable, quebró el empate de 16 goles que mantenía con el alemán Miroslav Klose en el liderato de todos los tiempos de las Copas del Mundo.
Los argentinos ahora tienen otras razones para guardar como fecha especial el 22 de junio. En un partido ante Austria que se tornó rústico, tosco y por momentos violento, con un Messi que en principio parecía estar desenfocado al punto de haber errado un penal, el 10 siempre encuentra la fórmula idónea, haciendo normal lo complicado, estando en el lugar correcto en el momento indicado, porque su cerebro marcha a revoluciones más aceleradas que el resto, con un olfato sinigual para encontrar balones que luego se convierten pases a la red. Sí, porque Messi no necesita descoser el balón, prefiere la sutileza del arte, la colocación. Insiste y resiste, y así va construyendo jugadas que otros dan por perdidas. Messi no.
Así nació ese segundo gol, su quinto del Mundial, en la agonía de un partido muy lejos de ser uno de sus mejores por el planeamiento confrontativo mostrado por Austria, selección que trató pero no encontró los caminos para vencer la portería del excéntrico Dibu, con interminables centros estériles buscando ganar la guerra de las alturas a sabiendas de su ventaja con respecto a los valientes centrales argentinos.
Messi es tan avasallante que eclipsa el trabajo colectivo de sus compañeros. Argentina es una selección que sabe defender en bloque, que se repliega de manera ordenada, valiente porque no reniega del juego de contacto fuerte, con incombustibles esclavos que conocen el trabajo que le encomienda Scaloni. De allí no salen. Respeto y lealtad a una táctica que ya los hizo campeones. Pocos, muy pocos excesos, con un centro del campo que cumple sus funciones, con un Mac Allister imperial, un Enzo repartidor y un DePaul, aunque por momentos áspero, siempre inextinguible.
Ante Austria no se pudo ver la argentina de ritmo, de pausas y control. Hay partidos en donde la victoria se construye sobre otros caminos que invitan a contemporizar más sacrificando elegancia. Scaloni lo sabe, pero también entiende que siempre va con ventaja porque cuenta con el catalizador Messi que una vez más se abraza con la eternidad.
Las protestas al cooling break
Ya son comunes las protestas de los aficionados cuando el árbitro pita las pausas del ‘cooling break’. A las múltiples quejas se ha sumado Marcelo Bielsa quien advirtió que “jugar cuatro tiempos en lugar de dos altera la concepción que culturalmente se había construido para interpretar el fútbol. No le agrega nada y le quita mucho. Cuando se dividió en cuatro no se pensó en el efecto que puede tener sobre lo que hizo que el fútbol sea un deporte que enamora, sino que se pensó en otro tipo de repercusiones que no las discuto ni las analizo. Antes de esta decisión el fútbol tenía una característica; ahora tiene otra. La gente se enamora del juego por sus características”. La FIFA, tan atenta a los contratos publicitarios, olvida la esencia que hizo fenómeno mundial este juego. Poco a poco se van cargando las reglas establecidas por culpa de un mercantilismo que ha encontrado la mano amiga de un Infantino cada vez más cercano de los oligarcas, y cada vez más lejos del propio fútbol.
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