El taekwondoísta Luisito Pie decidió este viernes romper un silencio que, según sus propias palabras, mantuvo durante demasiado tiempo. A través de un mensaje público, el medallista olímpico de Bayaguana respondió a los ataques racistas que ha recibido por su ascendencia haitiana y reafirmó, sin ambigüedades, su identidad dominicana.
"Hoy decido hablar de un tema que durante mucho tiempo preferí callar", escribió Pie. "He recibido ataques racistas por mis raíces haitianas. A quienes cuestionan mi nacionalidad les respondo con respeto, pero con firmeza: soy dominicano".
"Yo no elegí dónde nacer, pero todos los días elijo amar, servir y representar a la República Dominicana. Mi mayor identidad son mis acciones y el orgullo con el que defiendo a mi país. Porque la patria se lleva en el corazón".Luisito Pie
Una identidad que no se negocia
El atleta, nacido el 4 de marzo de 1994 en Bayaguana, fue claro en que no reniega de ninguna parte de su historia. "Soy dominicano de ascendencia haitiana. Esa es mi identidad y no tengo por qué ocultarla ni avergonzarme de ella", afirmó.
Al mismo tiempo, trazó una línea nítida entre la soberanía migratoria y el racismo: "Apoyo que la República Dominicana haga cumplir sus leyes migratorias y regule la migración irregular. Eso es soberanía y Estado de derecho. Pero defender las leyes jamás debe ser excusa para el racismo o el desprecio hacia otro ser humano".
Su mensaje apuntó también a redefinir qué significa ser dominicano: "Un verdadero dominicano no se define por el color de piel, apellidos o el origen de sus padres. Se define por amar esta tierra, levantar su bandera y trabajar por un país mejor".
La medalla fue de la República Dominicana
Pie, bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y plata en los Panamericanos de Lima 2019, apeló a sus logros deportivos para ilustrar su argumento con contundencia: "Cuando gané una medalla olímpica, no la ganó un color de piel o un apellido: la ganó la República Dominicana. Esa fue la bandera que llevé en el pecho y la que siempre defenderé."
"Agradezco a Dios por haberme permitido nacer en esta tierra; si pudiera elegir, volvería a nacer en la República Dominicana una y mil veces", añadió.
El adiós en casa: Santo Domingo 2026
En paralelo a su pronunciamiento, Pie confirmó que los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 serán el escenario de su retiro como atleta de alto rendimiento.
"Será el mejor lugar para despedirme de mi gente. Estar al lado de mi familia y que tengan la oportunidad de verme competir será una de las cosas más importantes de mi carrera", expresó el deportista, quien lleva más de dos años sin una base de entrenamientos para un evento multidisciplinario. Su última participación fue en los Juegos Centroamericanos y del Caribe San Salvador 2023.
"San Salvador fue la antesala. Santo Domingo 2026 es distinto. No pude vivir la justa de 1974 ni la de 1986, así que creo que es propicio participar en esta", explicó.
La Federación Dominicana de Taekwondo trabaja activamente para facilitar su regreso a la selección nacional. "Ellos se mantienen en constante comunicación conmigo, con el interés de que regrese y termine este sueño que iniciamos hace tantos años", reveló Pie.
Una dinastía que continúa
Más allá de su propio legado, Luisito Pie deja una huella familiar en el olimpismo dominicano. Su hermano Bernardo ya es atleta olímpico, y otros dos hermanos —Cristofer y Jaime— construyen su camino dentro de la selección nacional.
"Ver a mis hermanos lograr grandes resultados es motivo de orgullo, tanto para mí como para mi madre. Ella es nuestro centro", dijo el mayor de los Pie, quien actualmente conduce el pódcast Entre atletas, con un nuevo episodio cada semana.
Junto a Luisito, otros grandes nombres del deporte dominicano también se despedirán en Santo Domingo 2026: la pesista Beatriz Pirón, la karateca María Dimitrova, y los taekwondoístas Katherine Rodríguez y Moisés Hernández.
El mensaje íntegro de Luisito Pie
Este es el mensaje íntegro del medallista dominicano:
"Hoy decido hablar de un tema que durante mucho tiempo preferí callar.
He recibido ataques racistas por mis raíces haitianas. A quienes cuestionan mi nacionalidad les respondo con respeto, pero con firmeza: Soy dominicano. Y aunque a algunos les incomode, nada cambiará esa realidad.
Orgulloso de mis raíces, no las reniego ni las escondo: son parte de quien soy. Pero cuando hablen de mis logros deportivos, háganlo como lo que son: los logros de un atleta dominicano que dedicó su vida a defender con orgullo la bandera tricolor.
Agradezco a Dios por haberme permitido nacer en esta tierra; si pudiera elegir, volvería a nacer en la República Dominicana una y mil veces.
Gracias a mis compatriotas por tanto cariño.
Muchos sin compartir mi sangre me han tratado como a un hermano. Ustedes son el verdadero corazón de este país.
Un verdadero dominicano no se define por el color de piel, apellidos o el origen de sus padres. Se define por amar esta tierra, levantar su bandera y trabajar por un país mejor.
Quiero ser claro: apoyo que la República Dominicana haga cumplir sus leyes migratorias y regule la migración irregular. Eso es soberanía y Estado de derecho. Pero defender las leyes jamás debe ser excusa para el racismo o el desprecio hacia otro ser humano.
La Dominicana que conozco es solidaria, trabajadora y generosa. Es el país que creyó en mí y me permitió llevar su bandera a lo más alto.
Yo no elegí dónde nacer, pero todos los días elijo amar, servir y representar a la República Dominicana.
Mi mayor identidad son mis acciones y el orgullo con el que defiendo a mi país. Porque la patria se lleva en el corazón.
Cuando gané una medalla olímpica, no la ganó un color de piel o un apellido: La ganó la República Dominicana. Esa fue la bandera que llevé en el pecho y la que siempre defenderé.
También quiero dejar algo muy claro: con el mismo orgullo con el que digo que soy dominicano, también hablo de mis raíces.
Soy dominicano de ascendencia haitiana. Esa es mi historia, esa es mi identidad y no tengo por qué ocultarla ni avergonzarme de ella".
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