El estadio George Steinbrenner tiene las mismas dimensiones que el Yankee Stadium. Los vientos vespertinos y nocturnos en el oeste de Tampa pocas veces superan los 20 kilómetros por hora en su acostumbrada dirección oeste-este, es decir, algo desfavorable para bateadores derechos. Jamás entendimos los argumentos de aquellos que alegaron que a Junior Caminero le favoreció haber jugado la pasada temporada en un estadio de entrenamientos y ligas menores, ignorando que el dominicano conectó más cuadrangulares en la ruta (23) que en el momentáneo hogar de los Rays durante el pasado curso (22). Su cuadrangular 40 de la presente temporada es consecución anunciada y esperada.
El poder de Caminero es descomunal y encuentra las explicaciones en su mecánica de bateo y estructura corporal privilegiada que delata prolongadas jornadas de gimnasio. No hay misterios. Caminero tiene actualmente el swing más rápido de las Grandes Ligas, algo que repercute de manera positiva al momento del bate hacer contacto con la pelota. También es dueño de un swing plano que mantiene un movimiento horizontal uniforme y nivelado a través de la zona de strike.
¿Dónde, cuándo y cómo Caminero logró perfeccionar esta manera de batear que busca disminuir recorridos de ejecuciones de bateo ascendente o descendente? ¿Recuerdan la temporada otoño-invernal 2024-2025 en donde coincidió como jugador de los Leones del Escogido con Albert Pujols como su dirigente? Caminero no desaprovechó la oportunidad para recibir un ‘intensivo’ de asesoría al escuchar las recomendaciones de mecánica para sacarle el mayor provecho al bateo plano.
Pujols fue dueño de uno de los swing más dulces, rápidos y poderosos de la historia del béisbol, catalizador de lanzamientos a la altura de la careta del receptor y zona roja de strike, con una biomecánica que partía desde la misma colocación de sus piernas, con rodillas en forma de V que logran transferir toda la carga del peso hacia delante para elevar la pelota al momento del impacto, algo que suele disminuir considerablemente los rodados al cuadro interior.
Caminero asimiló cada una de las recomendaciones de mecánica de bateo del futuro miembro de Cooperstown. La velocidad del bate de Caminero roza las 80 millas por hora, algo ligeramente superior a su promedio del pasado año. Es normal. Con tan solo 23 años aún no ha entrado en la etapa ‘prime’ de su carrera, y en la medida que va tomando más turnos se va convirtiendo en más selectivo y menos vulnerable. Lo que puede lograr en un par de años más es sencillamente inimaginable.
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